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UV (Universidad de Valencia)

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La Universitat de València de hoy es el resultado de más de cinco siglos de historia que han permitido acumular unos saberes y unos tesoros documentales únicos, y que la han convertido en una de las mejores universidades españolas. Desde el siglo XIII se impartían en la ciudad de Valencia estudios superiores, pues en 1245 el rey Jaume I había obtenido del papa Inocencio IV la institución de un Studium Generale. Sin embargo, no fue hasta el 30 de octubre de 1499 cuando los jurados de la ciudad de Valencia redactaron las Constitucions de lo que iba a ser la primera Universitat de València, una institución autorizada por la Bula del 23 de enero de 1501, firmada por el papa valenciano Alejandro VI, y por el privilegio real de Fernando II el Católico, concedido el 16 de febrero de 1502. A lo largo de más de quinientos años, el desarrollo de la Universitat de València ha corrido en paralelo al crecimiento de la ciudad, y ha formado una parte inextricable de su trama urbana, generando espacios para la docencia, la investigación, la creación y difusión de cultura y ciencia, así como para la transferencia de conocimiento. http://www.uv.es/

Entrevista con el Dr. Andrés Moya

Fuente: Excodra | Publicado: 21-11-2016
La ciencia surge, en sus orígenes, como un método particular de responder a las grandes cuestiones. Lo que pasa es que la Historia nos ha llevado por otros derroteros, y se produce este alejamiento, pero lo que reivindico, tal vez como científico muy básico, preocupado e interesado por las cuestiones fundamentales, es el que hubiera un sano diálogo entre el padre o la madre de la ciencia y ella, o en todo caso poniéndolos en igualdad, como hermanos, digamos. Debiéramos cruzarnos más frecuentemente de lo que ha acontecido.
Derechos: Andrés Moya
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Andrés, para irnos poniendo en contexto, ¿qué es la filosofía, qué la biología y, dónde cruzan sus caminos?

Bueno, es una pregunta importante. No sería sólo qué es la biología y la filosofía, tal vez más bien qué es la ciencia y qué la filosofía. Dónde se cruzan… está bien la pregunta porque damos a entender con esto que están separadas, y en algún momento se debieron de cruzar. Y aquí tenemos el primer problema, porque una deriva de la otra, podríamos decir que la ciencia deriva de la filosofía, y probablemente como siempre ocurre, como un hijo que se desvincula de su padre o de su madre, que ya no quiere saber nada cuando toma el vuelo de la independencia… algo que es bastante erróneo porque tarde o temprano se regresa al nido, o al sitio donde se plantean las cuestiones fundamentales que la filosofía se hace.



La ciencia surge, en sus orígenes, como un método particular de responder a las grandes cuestiones. Lo que pasa es que la Historia nos ha llevado por otros derroteros, y se produce este alejamiento, pero lo que reivindico, tal vez como científico muy básico, preocupado e interesado por las cuestiones fundamentales, es el que hubiera un sano diálogo entre el padre o la madre de la ciencia y ella, o en todo caso poniéndolos en igualdad, como hermanos, digamos.


Debiéramos cruzarnos más frecuentemente de lo que ha acontecido. Esto desde el punto de vista de la ciencia. Quizá la filosofía, sobre todo en según qué sectores, y por ejemplo, en nuestro país, tal vez ha estado excesivamente vinculada a cierto acientificismo, o a una dejación del estado de conocimiento actual, debido en parte a los progresos de la ciencia. Esa dicotomía, ese alejamiento, tampoco ha sido muy positivo, por ser crítico con ambos sectores.

Que el mundo está cambiando a pasos agigantados, o más bien, a pasos muy acelerados… gracias a, o debido a, los avances científicos, tecnológicos, es un hecho, entonces, ¿cómo están afectando a la propia ciencia, al mundo que desarrolla el conocimiento y las tecnologías, los avances que ella misma está logrando?

Precisamente es la percepción que tengo trabajando en áreas muy fundamentales de la evolución biológica, pero también cierto tipo de nueva investigación que tiene mucha aplicabilidad, y están surgiendo por ejemplo dentro de la propia biología nuevas ciencias que tienen un reto práctico muy importante. Lo comento porque el propio desarrollo del avance científico o tecnológico, que como comentas muy bien, se acelera, que como dicen en inglés, the rich get richer, cuando más rico eres más te haces, pues en la ciencia ocurre lo mismo, cuanto más avances produce más rápidamente se producen nuevos.



Quiero decir, esto tiene muchos problemas, yo por ejemplo distingo entre lo que es una ciencia fáustica y una ciencia prometéica, y precisamente la ciencia fáustica estaría muy interesada en algo así como “vamos a ver lo que pasa sin saber exactamente cuáles son las razones profundas por lo que pasa”. Esto está en la ciencia de todos los tiempos, creo que conforme vamos avanzando más, no quiere decir que avancemos más en la compresión profunda de las cosas, sino en el descubriendo de nuevas que nos maravillan, y entonces nos haría falta un poco más de ciencia prometéica, la de “oye, vamos a tomárnoslo con algo más de calma y entender cuáles son los fundamentos de lo que está ocurriendo”, para cualquier fenómeno, de tal manera que cuando vayamos a intervenir sobre cualquier problema lo hagamos con más conocimiento de causa.


El problema que veo es sobre el equilibrio entre ambas. Este equilibrio lo veo sesgado hacia la ciencia más bien fáustica del “a ver qué pasa”, en biología ocurre bastante, incluso en muchas materias que son muy interventoras, como en biología sintética, que asumen a mi juicio ciertos riesgos sin tener que estar excesivamente vinculados a tener un conocimiento profundo de lo que tienen entre manos. Esto en sí puede ser un problema, y conecta también con la pregunta anterior, de que a veces perdemos un poco el norte de cuál es la razón última de la ciencia.

Te desarrollas en ámbitos del saber básicos para interpretar la existencia, desde el ámbito de la genética, al de la filosofía, y estudiando la evolución… me parece una maravilla abarcar tanto y aunar estos saberes. Retomando un poco la primera pregunta, pero ampliando, ¿cómo combinas el saber en filosofía con la genética, cómo lo aprendido y descubierto con la genética a la filosofía, y cómo con todo ello interpretar o re-interpretar la evolución del ser humano y al propio ser humano?

En realidad, creo que esa ambivalencia en información siempre la he tenido muy presente. Desde el primer momento en que empecé a estudiar a un tiempo tanto una especialidad humanística, aunque no considere a la filosofía ni especialidad ni humanística, necesariamente, por decirlo así, junto con la ciencia, siempre he ido a la par, aunque luego es verdad que profesionalmente me he desarrollado más en el ámbito de la ciencia, y particularmente en la genética, entonces en mi mente se produce una especie de conversación cruzada, como diríamos en inglés, de crosstalk, entre la filosofía y la ciencia, y es muy bueno, muy interesante, porque me obliga siempre a pensar en términos muy básicos, muy fundamentales, trascendiendo incluso el trabajo diario y poniéndolo en un contexto más general, relacionando mi trabajo con otras materias, por ejemplo teniendo conciencia de que suelo trabajar en parcelas muy limitadas de lo conocible, de lo aprehensible.



Me muevo también en el campo de la evolución biológica, que es el núcleo conceptual más importante en el que me desenvuelvo, que es además un lugar muy interesante tanto para la discusión científica como filosófica, y cuando digo filosófica me refiero a científica versus no-científica, y claro, como decía Martin Heidegger, quien tal vez pudiera en apariencia denostar la ciencia y la técnica como algo que nos pudiera permitir adquirir un conocimiento profundo de las cosas, él reconoce que en la historia occidental el mundo podríamos dividirlo en un antes y un después de aparecer la ciencia, dándole así un valor muy importante.


Lo que pasa es que en la forma en cómo aprehendemos el mundo, la esencia de las cosas es bien distinta cuando las miramos desde saberes científicos o no-científicos. Lo bueno, a mi juicio, y yo mismo también he tenido cambios en mi propio pensamiento, es que una forma de saber complementa al otro. Por ejemplo con la intuición poética, o la intuición artística, puedes percibir la esencia de las cosas. La ciencia es una forma aproximativa al conocimiento, tal vez no llegues a su esencia, pero sí te aproximas y es muy interesante porque si la manipulas, si la manejas, la conoces poco a poco porque la ciencia es así, no hay teorías fundamentales o definitivas, porque de hecho sino no serían teorías. Pero volviendo al tema de la evolución, aquí es nuclear, la evolución biológica, y es una buena manera de conectar ambos pensamientos, las humanidades con las ciencias a través del ser humano, al que hemos reinterpretado desde la evolución, ahora ya no somos lo que pensamos que podríamos ser, un producto de la creación divina, sino productos de la evolución biológica, lo que no quiere decir que no tengamos nuestras peculiaridades como las tiene toda especie.



Además, lo que es más interesante, como especie singular, es el tener esa capacidad de retrospectivamente saber cuál ha sido nuestra historia, y esto no lo puede saber cualquier otra especie, aunque no sabemos por qué estamos aquí… que es otra historia.


No sabemos exactamente por qué estamos aquí pero vamos teniendo ciertas ideas de que podríamos cambiar, o tender, o ir en determinadas direcciones, y nosotros mismos marcar nuestras propias líneas fundamentales de cambio de cara al futuro, que tiene que ver con cuestiones de transevolución y transhumanismo.

Me he quedado pensando en la evolución biológica… igual lo que nos vamos dando más cuenta es que formamos parte de una evolución atómica, de moléculas y átomos más allá de lo que consideramos vivo, ya que formamos parte de este conglomerado atómico que es el que está en realidad cambiando…

Sí, efectivamente. De todas maneras hay niveles, y también una discusión que es secular en la propia ciencia de cómo la materia evoluciona, cómo se organiza más o menos por niveles, cómo con la emergencia progresiva de niveles más complejos aparecen nuevas leyes. Todo esto es científico, digámoslo así, pero estamos en proceso de conocerlo, tal vez se nos comenta desde algunos físicos sobre una teoría final del todo, pero tengo mis dudas de que podamos disponer ahora mismo de una teoría de tal naturaleza, porque precisamente en la propia dinámica de la materia conforme se va organizando por niveles, van apareciendo o emergiendo nuevos comportamientos, nuevas conductas, nuevas leyes que hay que tratar de conocer y explicar.

Es impresionante, y claro, hablando de niveles… ¿qué son los pensamientos, cómo es posible que los tengamos, es decir, cuál es su substrato?

En uno de mis libros, quizá de una manera un tanto grotesca… digo algo así como que el espíritu es la interacción de la materia… como científico no puedo dejar de pensar que las categorías superiores de nuestro pensamiento, o el pensamiento en general, no se haya producido de la propia dinámica de evolución de la materia y en concreto de nuestra propia evolución.



Cuando uno empieza a diseccionar las formas superiores de pensamiento, como en nuestra especie, la conciencia del yo, el lenguaje, el saber que soy único frente a otro con el que me veo, distinto a los demás de mi especie y diferente de las demás especies, pero cuando examinas comportamientos y conductas en otras especies, más o menos complejas, ves balbuceos de este tipo de comportamientos, no digo que lleguen a ser exactamente el nuestro, pero lo que te da a entender es que de alguna manera ha devenido, ha aparecido, y no de una manera inmediata, pues probablemente ha sido incluso más progresiva de lo que parece, lo que pasa es que como comentábamos al inicio, una vez que van apareciendo determinados factores importantes, agentes, digamos, que empiezan a promocionar el pensamiento, como por ejemplo la aparición de la cultura, y estos mismos procesos se retroalimentan y aceleran y van permitiendo que puedan aparecer sistemas más complejos en nuestra memoria.


Entonces, ése sería su sustrato, si utilizamos un símil informático, ¿dónde radica la memoria en un PC o en un chip? Es una entidad física capaz de albergar en bits información. No es que sea igual en nuestro cerebro, pero es muy parecido a lo que tenemos, aunque más complejo.  Cómo en una pieza que apenas pesa un par de kilos se organiza una estructura endiabladamente compleja y maravillosamente organizada...

Claro, si son impulsos eléctricos retroalimentándose unos a otros...

Sí, sí, efectivamente. Para mí ahora mismo, las neurociencias, es uno de los campos de estudio como investigación científica más importantes cara al futuro.

A mí me apasiona mucho…

Si yo volviera a nacer, que suelo decir, habría dos áreas en las que probablemente trabajaría, una, en las neurociencias, pues creo que es uno de los grandes retos intelectuales de nuestra época, ¿cómo es posible que en esa masa de apenas dos kilos organizada con miles de millones de células, se pueda organizar semejante súper estructura con múltiples características de funcionamiento superior? Incluso te puede llevar a pensar que hay algo espiritual, el alma, que esté segregada. Pero la conexión con la materia está tan ampliamente demostrada… incluso cuando intervienes de alguna manera, en muchos experimentos dependiendo dónde tocas o qué se altere, o por lesiones, en el cerebro, e incluso inespecíficamente, ves que muchas veces no son regiones concretas, sino que las propiedades de la memoria, el lenguaje, o de la inteligencia, no las puedes adscribir a una sola región, sino que es algo sistémico y muy completo. La otra línea que investigaría es lo que llamamos los eucariotas unicelulares, organismos muy complejos de una sola célula pero que son eucariotas como nosotros, y que hay muchísimos de ellos, los estudia la protistología, y es todo un mundo de organismos maravillosos que han sido además muy importantes en la evolución posterior de organismos pluricelulares.

Claro, y sobre estas maneras de entender los diferentes núcleos desde lesiones o enfermedades, ¿son las enfermedades la mejor manera de entender lo que es la salud? Y, ¿qué nos muestran los microorganismos, o agentes infecciosos, de nuestra propia biología?

Bueno, es verdad que clásicamente la manera en que hemos abordado desde la medicina clásica el estudio de la salud es a través de la enfermedad… bueno, esto tiene que ver con el propio arte de la medicina, con la ars medica… probablemente ahora estemos en mejores condiciones de definir un estado de salud, que por cierto no es algo prototípico, es un estado más o menos ideal pero que va cambiando a lo largo de la vida, y entonces, no es que haya una definición relativamente sencilla, sino que se trataría de cómo abordar los problemas que tiene la salud y ahí es donde entraría en juego el concepto de enfermedad, y toda la medicina está montada precisamente sobre cómo prevenir o paliar las posibles enfermedades.



En una de mis líneas de investigación, que es precisamente el mundo de microorganismos que pueblan, que conviven con nosotros, y que no son precisamente infecciosos, sino bien importantes para nuestra salud, estamos tratando de ver en qué medida esos organismos actúan, cuáles son, qué hacen y cómo contribuyen a que tengamos un estado saludable. Y nos hemos preguntado cuáles son las condiciones que definen la salud y cómo contribuyen estos organismos a nuestra salud.


La respuesta no creas que es fácil… porque tenemos una enorme cantidad de especies diferentes por individuo, algunas las compartimos y muchas otras no, van cambiando a lo largo de nuestro desarrollo, pero no por eso dejan de contribuir al estado de salud general, sería una concepción dinámica de la salud, desde los microorganismos que nos pueblan y que tienen un papel muy importante. Yo diría que la salud requiere una aproximación holística, para poder responderse, y no sería exactamente como la suma de las no enfermedades… es algo mucho más complejo. Aunque cada vez vamos teniendo más herramientas para desde una manera más integrada, lo que podríamos denominar medicina personalizada, poder decir: “Estás sano...”. Pero no es una respuesta fácil...

Y claro, estaba pensando, además de la flora intestinal, ¿dónde más tenemos microorganismos?

Bueno, en todo el cuerpo… ahí ya sabemos que es donde más se distribuyen, pero también en las vías respiratorias, en la boca por ejemplo tenemos cientos de microorganismos y distribuidos por zonas según la mayor o menos exposición al oxígeno, también en los órganos genitales, en la piel… prácticamente no hay parte del cuerpo, órgano o tejido que no albergue microorganismos. Esto es un mundo… hemos llegado a saber que es algo así como el último órgano ubicuo, como dice un colega mío, que está multidistribuido y por estudiar, y lo hemos descubierto hace muy pocos años. Siempre habíamos pensado, como decías antes, que el microorganismo era un agente infeccioso, pero es que hay muchísimos más que no lo son y que contribuyen a nuestra salud incluso protegiéndonos, luchando contra los propios agentes infecciosos, es todo un mundo, desarrollan nuestro sistema inmune en interacción con las células del epitelio intestinal, donde se coloca, digamos, el sistema inmunológico, buena parte de él, estando en interacción permanente con los microorganismos. Prácticamente no hay parte que no los albergue.

Tal vez el sistema nervioso es el más desvinculado de ellos...

Efectivamente, pues hay una barrera hemato-encefálica que lo previene, pero te tengo que decir una cosa, no hay microorganismos aunque esto no quiere decir que no interaccionen con el cerebro a través de subproductos… que es algo además muy interesante, como el “diálogo” entre el intestino y el cerebro, el ejemplo más claro es cuando tienes un susto o un problema y te pones diarreico, habiendo cierta comunicación a través de metabolitos entre los microorganismos en este caso intestinales, que a través de determinados productos, sobre todo metales y otras moléculas, llegan al cerebro.

Claro, iones y demás, qué bueno.

Sí, es increíble, de hecho se está viendo ahora, tal vez incluso diga alguna cosa un poco arriesgada pero se está empezando a saber.

Tiene muchísima base, me ha gustado mucho lo del órgano ubicuo…

El órgano ubicuo… es el último órgano ubicuo por estudiar, digámoslo así, es inespecífico, no está localizado pero no quiere decir que no esté especializado, porque los microorganismos que hay en el intestino son distintos a los que hay en el aparato respiratorio, por ejemplo en la boca, que los que entran no pasan más abajo quedando ahí residentes, y quedando ahí especializados, es toda una historia.

Qué bueno, y por salirnos un poco del tema, aunque da pena porque está muy interesante, pero por seguir divagando un poco… aunque todo suma, ¿cuál es la corriente filosófica que piensas que mejor explica la existencia, su comprensión? Por este lado estamos muy enganchados al empirismo…

Es verdad que como comentas estamos muy enganchados a las corrientes empiristas, a las positivistas, pero curiosamente, yo creo que a lo largo de la historia del pensamiento siempre ha habido sistemas filosóficos, que más o menos, los grandes filósofos, los han tratado de plantear como sistemas totalizados o totalizantes. Esto en principio sí que parece un poco contradictorio con la actitud del científico, que aunque pretende desarrollar teorías cada vez más generales, más universales, es consciente de que no va a llegar a una teoría final, pues siempre estamos caminando en ciencia.



En cambio, en filosofía, personas como Hegel o Kant o Aristóteles, todos los grandes filósofos, han suministrado sistemas de pensamiento que de alguna manera nos permitieran dar el sentido a la existencia desde su sistema, y sinceramente no te podría decir que una corriente es mejor que otra, pero sí que conociéramos más o menos todas.


Buenísimo, y retomando un poco lo que me comentaste antes de grabar, el cómo es posible que se esté abandonando la filosofía de nuestras aulas… entonces, educar, ese construir conocimientos mano a mano, desde el que tiene tal saber, al alumno, a la infancia y a la juventud que están descubriendo la vida, aprendiendo ambos, ¿qué hacer con toda la arquitectura de la educación para poder dejar atrás el anacronismo que arrastra desde la revolución industrial?

Sí, estoy bien de acuerdo con esto. La cuestión aquí, primero un poco desde ejemplo personal, comentarte que yo curiosamente cuando estudia el bachillerato, el elemental, de cuatro años, luego el superior, que eran dos años más, pues las materias filosóficas, sobre todo cuando entrabas en los cursos superiores, quinto y sexto año y luego en el curso de orientación universitaria, ahí todas las materias de pensamiento estaban siempre a la orden del día, en el sentido de que el profesorado estaba entusiasmado con ese tipo de materias, porque suscitaban el inmediato interés del estudiante, y ahora parece que vamos hacia una corriente hiperespecializadora, donde los recorridos curriculares están muy predefinidos y con muchísima antelación, y a lo que estamos abocados en buena medida es al desarrollo de ciudadanos con poco sentido crítico.



Cuando aquí lo que necesitamos es independencia de juicio. Es lo que te comentaba antes sobre las corrientes filosóficas, no sé cuál es la que mejor nos posiciona frente a los problemas de la existencia, pero lo que sí que tengo claro es que si yo supiera de todas ellas probablemente tendría un mejor juicio para posicionarme e incluso para poder darle un mejor sentido a mi propia vida.


Tengo la concepción de que estamos muy equivocados con una formación que es progresivamente más hiperespecializada, aunque se diga que la propia sociedad es la que demanda especialistas, pero eso ya llegará cuando se haga un máster o estudios muy superiores, pero lo que necesitamos es formación en sentido crítico.

Es lo que comentabas antes de que estamos olvidando las bases…

Como decía Ortega hablando precisamente de las universidades, necesitamos efectivamente ciudadanos profesionales, pero necesitamos que también sean cultos. Porque si tienes un ciudadano profesional que no es culto, no tendrá independencia de juicio, no tendrá criterio, y es un poco bárbaro, y también es verdad que si tienes un ciudadano excesivamente culto y poco profesional en cuanto a que no contribuya con el desarrollo de la sociedad, como alguna vez se nos ha tratado a veces a los científicos que nos dedicamos a la ciencia muy fundamental, de que fuéramos unos diletantes, en el sentido de que nos los pasamos bien haciendo nuestras cosas pero que no sirven para nada... pues entonces, ni una cosa ni la otra… creo que es muy fundamental, y nos podríamos tirar horas hablando, porque la educación es un elemento tan fundamental que tendría que ser una súper materia de estado, tampoco vamos a descubrir nada especial que no se haya dicho en otros países, y siendo un poco crítico con el nuestro, en el que parece que nunca nos hemos puesto de acuerdo… pero debería ser algo tomado directamente con una responsabilidad fundamental por parte de la administración y desde luego pagando muy bien a los maestros…

Claro, si es que son la llave para abrir la cabecita de los jóvenes…

Pues efectivamente, bueno, hay corrientes, como ya sabes, y como he leído algunas veces, de algunos pedagogos de los años sesenta y setenta, como Iván Illich, hablando sobre el sentido de la escuela, siendo crítico con la propia escuela… pero en el fondo y en la línea de tu pregunta, y pensando sobre el valor social de la escuela, con Illich, a quien he leído bastante, además porque ha tenido mucha relación con México y yo también he tenido mucho contacto con ese país, en el fondo sí que estaba pensando en la importancia del ciudadano libre, independiente, y no sometido a las directrices de ningún tipo de poder, y entonces a veces la escuela se podría mirar como un elemento en el que interviene la administración y el poder, pero bueno, creo que es llevarlo demasiado lejos, y pensando en positivo, creo que la mejor manera de que avance un país es educando ciudadanos con independencia de juicio y de criterio, y con formación muy general, pues la especialidad vendrá, que de eso no nos quepa la menor duda.

Cuantas más opciones dés pues más caminos tendrá uno donde poder elegir el desarrollarse...

Efectivamente.

Qué bueno, y ya para terminar, lo podemos hacer con Carl Sagan y su “animales de transición”, y teniendo en mente todos los avances que están naciendo en inteligencia artificial, robótica y biotecnología, ¿cómo piensas en el futuro que estamos creando, que se está desarrollando?

Últimamente se habla mucho por ejemplo de súper inteligencia. También ocurre muchas veces en nuestro país que le damos mucho pábulo a las corrientes anglosajonas, aunque también debo de reconocer que Carl Sagan escribió mucho antes que yo sobre el futuro de la especie humana en un libro que titulé precisamente “Naturaleza y futuro del hombre”.



Pero efectivamente somos animales de transición, y en transición, y yo además digo que somos animales de intervención, pues somos una especie interventora sobre la naturaleza y sobre nuestra propia naturaleza, entonces, el futuro está absolutamente abierto.


Y él no pudo por época reflexionar sobre qué es lo que pudiera ocurrir si como consecuencia de nuestras propias acciones interventoras nos encontráramos un día con una inteligencia artificial mayor que la nuestra, que es algo que se está considerando ahora mismo. Sería como el equivalente a la emergencia de una nueva especie, digámoslo así, que tiene conciencia, pues si es inteligencia artificial mayor que la nuestra, quiere decir que es como nosotros o más… lo hace todo mejor, no sólo lo particular, que esto ya sucede, pues estamos absolutamente controlados por los programas, en los aeropuertos, las redes de comunicación, en los bancos, digamos que son programas que hacen cosas puntualmente, pero ¿y si aparece una inteligencia artificial general, como la que tenemos nosotros pero mucho más? Pues efectivamente entras con un nuevo ente, ontológicamente, un nuevo ente que es producto de nuestra creación… y ya entras en cosas muy interesantes, sobre si nuestros “propios hijos” nos van a destruir… o si en el fondo son lo mejor que nosotros podemos ofrecer… y tal vez pasamos hacia un estado ya no de transición sino de desaparición hacia uno nuevo por otro… pero bueno, broma a parte, creo que es muy bueno el ejercicio y el pensamiento sobre este futuro, de hecho ahora mismo empiezan a aparecer institutos y centros de investigación en el mundo para abordar este tema, sobre las condiciones para el futuro de la humanidad.

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Andrés Moya

Andrés Moya

Andrés Moya Simarro studied simultaneously Biology and Philosophy at the Universitat de València, obtaining a PhD in Biology in 1983, and a PhD in Philosophy in 1988, with honours, at the same University. From 1985 to 1986 he stayed as a Postdoctoral Fellow at the University of California-Davis (USA), and was invited Professor at the University of California-Irvine (USA) in 1988 and 1994. In 1986 he created the Evolutionary Genetics Research Group at the Department of Genetics of the Universitat de València, where he has been Professor of Genetics since 1993, and was nominated as Director from 1995 to 1998. He was a promoter of the foundation of the Institut Cavanilles de Biodiversitat i Biologia Evolutiva at the Universitat de València, where he is the present Director. He also promoved the creation of the "Centro de Astrobiología (CSICINTA)", and the "Centro Superior de Investigación en Salud Pública (CSISP) del Gobierno Valenciano".

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