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Museo de Bellas Artes de Bilbao

Museo de Bellas Artes de Bilbao

El origen del actual museo se sitúa en el primer Museo de Bellas Artes, fundado en 1908 y que abrió sus puertas en 1914, y en el de Arte Moderno, inaugurado en 1924. Ambas instituciones y sus respectivas colecciones se unieron efectivamente en 1945, año en que se levantó el edificio antiguo. En 1970 se añadió el edificio moderno, y en 2001 una importante reforma acabó por dar al museo su fisonomía actual. En 2008, y bajo el lema “100 años de historia, 10 siglos de arte”, el Museo de Bellas Artes de Bilbao celebró su primer Centenario. A lo largo de su historia, el museo ha desarrollado un modelo ejemplar en el que la ciudadanía, los artistas locales y las instituciones públicas han determinado su configuración y crecimiento a través de importantes compras y donaciones de obras de arte, que han estructurado los núcleos principales de la colección y su crecimiento posterior. https://www.museobilbao.com

Renoir: La íntima modernidad de lo antiguo en el Museo de Bellas Artes de Bilbao

Fuente: Excodra | Publicado: 06-03-2017
La exposición, titulada “Renoir: intimidad”, iniciada en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, agrupa 64 cuadros del artista, procedentes, entre otros museos y colecciones, de museos como los Musée Marmottan Monet y el Musée Picasso de París, el Art Institute de Chicago, la National Gallery de Londres, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y del propio Museo Thyssen- Bornemisza de Madrid, hasta el 15 de mayo.
Derechos: La pianista. 1875. Pierre Auguste Renoir.
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Muy recomendable la exposición sobre Renoir en el Museo de Bellas Artes de Bilbao, como la otra cara de una misma y hermosa moneda o un lado más de un cubo que permite que sea la figura que es y que así admiramos. Queremos decir que nos ha dejado pensando en el conjunto de obras de un artista, en su producción total, en el volumen íntegro de su artesanía, y más de la talla, sensibilidad y profundidad de Renoir, en las diferentes facetas de una trayectoria que sin haber recorrido tal o cual paraje, tal o cual sendero, no habría podido ofrecernos y llegar al resultado final que permanece en la Historia y en nuestros imaginarios de manera constante y siempre influyendo.


La exposición, titulada “Renoir: intimidad”, iniciada en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid, agrupa 64 cuadros del artista, procedentes, entre otros museos y colecciones, de museos como los Musée Marmottan Monet y el Musée Picasso de París, el Art Institute de Chicago, la National Gallery de Londres, el Metropolitan Museum of Art de Nueva York y del propio Museo Thyssen- Bornemisza de Madrid, hasta el 15 de mayo.



La frase que usan de su hijo Jean Renoir, en el descriptivo de la muestra, es acertadísima para describir tanto el hacer de Renoir como el corazón de la propia exposición en torno a él, la intimidad: “No pintaba sus modelos vistos desde el exterior, sino que se identificaba con ellos y procedía como si pintara su propio retrato”.


De aquí que hayamos titulado a estas palabras como la íntima modernidad de lo antiguo, pues lo más íntimo en nosotros suele tender a lo común en cada uno de nosotros, como pueda ser un esqueleto y nuestra sangre, como pueda ser el interior del tronco de un árbol o la estructura-pilar que permite alzar un hogar sobre la tierra. Lo íntimo, lo común, el soporte de nuestras emociones, en lo íntimo de lo pasado está nuestro presente igualmente sustentado. En Renoir podemos apreciarlo pues como bien apreció su hijo, la intimidad de su padre la expresaba en su exterior, se reflejaba a sí mismo y esto sólo puede hacerse con lo íntimo que nos habita, con esa intimidad que es también la nuestra y que por eso nos engancha su arte de manera tan magnética.



Cuando uno se planta enfrente de un cuadro de Renoir siente algo que es muy difícil de narrar, de darle un apellido a esas sensaciones, y tal vez justamente lo que mejor las define, tanto a esas sensaciones como a su obra, sea el reflejo de lo íntimo que brota de la mirada.


Tal vez sean los ojos, las miradas que pinta Renoir, su fortaleza y su fuente más lograda, siendo como un vacío que puede albergar cualquier emoción pero más que nada la tristeza más sutil y, claro, el propio vacío, vacío que quien está ahí plantado enfrente de un cuadro de Renoir inunda con sus propias emociones y la empatía entonces nos atrapa. Como si fueran los ojos el eje emocional de sus creaciones y lo demás el relleno necesario, el soporte apropiado que sustenta ese mirar. Hay, por supuesto, mucho más que miradas en sus cuadros, pero su mirada, su intimidad, como dijo su hijo, está ahí, como si pintara su propio retrato en el paisaje, en el mar, en un campo o en un paraguas, desde ellos nos miramos a los ojos con Renoir como quien se mira en un espejo.


Intenten sostener su mirada, vamos a perder muy pronto y pestañearemos, pero no importa, seguiremos mirando, buscando en sus ojos su intimidad y la nuestra. En Bilbao, hasta el 15 de mayo, podremos recorrer miradas y emociones de la mano de Renoir.


https://www.museobilbao.com/exposiciones/renoir-intimidad-255

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Renoir: Intimidad

Renoir: Intimidad

Renoir: intimidad es la primera exposición retrospectiva en nuestro país sobre el pintor impresionista francés Pierre-Auguste Renoir (Limoges, 1841-Cagnes-sur-Mer, 1919). Se presentó en el Museo Thyssen-Bornemisza de Madrid el pasado otoño comisariada por su director artístico, Guillermo Solana, y ahora se exhibe en el Museo de Bellas Artes de Bilbao hasta el próximo 15 de mayo gracias al patrocinio de BBK. La selección de obras tiene como objetivo resaltar un rasgo característico del estilo de Renoir, que se mantendrá a lo largo de toda su trayectoria: la importancia que concede a los valores táctiles de la pintura.

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