Excodra Barcelonra

La salud del arte

Fuente: Rubén Darío Fernández | Publicado: 24-06-2017
Rubén Darío Fernández - El arte está atravesando un muy buen momento de salud, museos y salas de exposiciones están pletóricos en sus apuestas, así lo siento. La compaginación de arte clásico y arte moderno está en estado de gracia, se respira en las salas, aunque viviendo mucho como reclamo turístico también se visita lo local y se asombra uno.
Derechos: Beso. Toulouse Lautrec.
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El arte está atravesando un muy buen momento de salud, museos y salas de exposiciones están pletóricos en sus apuestas, así lo siento. La compaginación de arte clásico y arte moderno está en estado de gracia, se respira en las salas, aunque viviendo mucho como reclamo turístico también se visita lo local y se asombra uno. El arte está totalmente democratizado desde hace años, décadas ya, consolidándose los pequeños y medianos circuitos con los recorridos de antaño y de poder, los antiguos museos cada vez más modernizados al son de los tiempos que corren, actualizando sus métodos y sus infraestructuras y con creación de nuevas salas, pequeños, medianos e inmensos espacios de muestra.

Circuitos underground tienen igualmente su consistencia y abren al público el arte que tiene más difícil el entrar en los grandes museos que recuperan lo antiguo o muestran lo más moderno para su particular circuito.



Es un buen momento para exposiciones, poesía, teatro y danza, años atrás más apagados de público, y desde pequeñas salas a las ya consolidadas se nutren de gente curiosa y ávida de arte y espectáculo. Crecen oferta y demanda por igual y siguen creciendo.


Se ha tejido una red con diferentes capas de grosor para cada momento artístico, y el artista es difícil que, desde el emergente al que se va consolidando y al que ya tiene nombre, moviéndose siempre, no encuentre un lugar desde donde ser mostrado, ya sea en asociaciones culturales, locales que promueven arte y demás hogares para lo artístico.

El arte antiguo y el no tanto se vitaliza y rejuvenece con cada nueva exposición, con cada nuevo rescate del olvido, con cada nueva recuperación al paso del tiempo que cada vez alberga más y más arte distinto.



Cada generación, cada bloque de artistas de un espacio de tiempo o de una geografía concreta representa nuevas historias contadas desde el nuevo presente, pudiendo variar los enfoques de la muestra y dando perspectivas más acordes con lo que se va viviendo, siempre refrescando lo creado con la lectura del día de hoy siempre cambiante.


Y no se agota sólo con lo occidental, con lo europeo y lo americano, siendo Asia, Oceanía y África frentes aún por explorar en más profundidad y con posibilidad de ofrecer nuevas visiones del universo del arte, otras lecturas de la vida, experiencias distintas a las nuestras desde lugares divergentes cada vez más convergentes donde el mundo se percibía y se percibe y se vive de manera diferente y así lo refleja su arte, con otras preocupaciones a las occidentales pero siempre con el arte, el querer mostrar al mundo artísticamente tal hecho desde tal objeto, con sentimiento o mensaje político o con ambas inquietudes por bandera.

La salud del arte está viviendo un muy buen momento, teniendo también lo más clásico como el arte griego o el egipcio su lugar, así como el arte de culturas más olvidadas, como la azteca y la maya, que se rescatan y se renuevan, teniendo segundas y terceras vidas, contando lo ya contado desde ópticas rejuvenecidas por nuevas investigaciones facilitadas por las nuevas tecnologías que refrescan la creación en la antigüedad.



También las nuevas expresiones, con nuevos caminos y prismas para mostrar, desde las técnicas y tecnologías más avanzadas, con creativas y novedosas infraestructuras, van llenando las salas, la realidad virtual y los espectáculos con alta tecnología, viajes al interior de la conciencia desde el exterior más moderno y vital.


Se entienden bien el arte y las salas más comerciales con las puramente artísticas y menores de reclamo, las experimentales, las de arte puntero, aunque en ocasiones con el mercado como referente, el circuito comercial y el artístico cada vez se entienden mejor, y el arte ya sea sólo por taquilla o por venta o por pura admiración cada vez está mejor posicionado.

Es sólo una impresión, pero siento al arte en un momento muy dulce, aprovechémoslo.


 

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Rubén Darío Fernández

Rubén Darío Fernández

Nací en Madrid, en 1978. Luego me desarrollé en varios sitios de Galicia y mi gran peque Blanca nació en Barcelona. Soy Biólogo y doctor en Neurociencias y cuando el tiempo lo permite, que no es mucho pero sí intenso, dejo libre mi vena literaria ya sea escribiendo, editando o interpretando. En cuanto a lo relacionado con literatura, he publicado las novelas Puzzle, Maldito y Saudade, el homenaje a lo maldito Excodra, y el libro de cuentos Sandra en el País de la Semana Cero, junto a mi hija Blanca Fernández Portas y a Raquel Calvo. También expuse el cuento 33 en el Real Círculo Artístico de Barcelona. Desde el 2011 dirijo la revista de literatura y otras artes Revista Excodra (http://www.excodra.com), en 2012 emprendo esta locura en solitario de montar una editorial: Excodra Editorial (http://www.excodraeditorial.com), hago teatro o eso intento en Teatro Excodra, así como hago el ganso todo lo que puedo y más en Excodra Radio, llevo también un portal de divulgación de ciencia y arte -éste- y hace tiempo organizaba las Jams de Poesía Embriáguense en la Asociación Castells de la Muntanya, en El Rouge y en el Espai Prize.

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