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Guggenheim Bilbao

Guggenheim Bilbao

El Museo Guggenheim Bilbao es obra del arquitecto estadounidense Frank Gehry y representa un magnífico ejemplo de la arquitectura más vanguardista del siglo XX. Con 24.000 m2 de superficie, de los que 11.000 están destinados a espacio expositivo, el edificio representa un hito arquitectónico por su audaz configuración y su diseño innovador, conformando un seductor telón de fondo para el arte que en él se exhibe. En conjunto, el diseño de Gehry crea una estructura escultórica y espectacular perfectamente integrada en la trama urbana de Bilbao y su entorno. https://www.guggenheim-bilbao.eus

París, Fin de Siècle en el Guggenheim Bilbao

Fuente: Excodra | Publicado: 22-07-2017
La exposición que hay ahora, y hasta el 17 de septiembre, en el Guggenheim Bilbao, es de las que no hay que perderse de ninguna de las maneras: París, fin de siglo: Signac, Redon, Toulouse-Lautrec y sus contemporáneos. Recorre el Neoimpresionismo y el Simbolismo, los nabis y el Sintetismo y la cultura de la estampa, los cartelistas, con una nómina de autores muy amplia y de vértigo.
Derechos: Interior del Mirliton de Bruant. 1886-87. Louis Anquentin.
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La exposición que hay ahora, y hasta el 17 de septiembre, en el Guggenheim Bilbao, es de las que no hay que perderse de ninguna de las maneras: París, fin de siglo: Signac, Redon, Toulouse-Lautrec y sus contemporáneos. Recorre el Neoimpresionismo y el Simbolismo, los nabis y el Sintetismo y la cultura de la estampa, los cartelistas, con una nómina de autores muy amplia y de vértigo: Louis Anquetin, Théo van Rysselberghe, Achille Laugé, Maximilien Luce, Camille Pissarro, Paul Signac, Maurice Denis, Paul Ranson, Odilon Redon, Herni-Edmond Cross, Féliz Vallatton, Pierre Bonnard y Toulouse-Lautrec.



El final del siglo XIX en París, en Francia, en Europa en general, fue turbulento en lo político y fructífero para los artistas, para sus pintores, para la bohemia parisina en concreto que tantas páginas ha llenado con su búsqueda incesante de la libertad, una libertad social y moral, que se manifestaba y quedaba reflejada en la búsqueda de libertad artística, en su vasta y variopinta producción.


Fueron años de creatividad y de tensión en el entramado de la sociedad, anarquistas, comunistas, socialistas, sindicalistas, burgueses, aristócratas, el proletariado, la lucha de clases que removía Europa y que supuso el inicio de nuestra modernidad, configurando después nuestra actual estructura política y social. En esta colmena con tan diferentes habitantes resalta ese espacio de tiempo, el fin del siglo XIX, y un lugar, París, cuna y lugar de reunión de tantos artistas en aquellos años.

La exposición nos trae a tres de sus artísticas más relevantes del fin de siglo parisino, Signac, Redon y Toulouse-Lautrec, y además sus alrededores, pero coetáneos que no dejan de tener verdadera magia y talento en sus creaciones. La muestra nos enseña cómo reflejaban la vida bohemia, la ciudad y sus locales de tertulia, de música, de bailes y de alcohol, los cabarets, los centros de reunión de los artistas en la noche parisina, pero también cómo salían de la corriente impresionista retratando los paisajes de manera diferente, retratando a las clases trabajadoras pero también lo místico, lo simbólico que buscaba nuevos acercamientos a las verdades, otras respuestas a la realidad racional circundante, dando enorme peso a lo onírico.



Eran tiempos revueltos que permitían el rebuscar en los cajones de la creatividad y así lo hacían, volaba la imaginación, surgían nuevas técnicas como el puntillismo, tan rico en sus composiciones, tan peculiar, como el simbolismo más hermético, como el sintetismo, abundando las creaciones de colores planos, la influencia de oriente para el dibujo, el cartelismo que movía a la ciudad con sus anuncios, explosionando la creatividad en busca de nuevas alternativas para la pintura.


Eran tiempos de búsqueda, de exploración, de dejar libre a la imaginación como manera de buscar una mayor libertad para el individuo en una sociedad que aún estaba asumiendo la consolidación de la Revolución Industrial, siendo el arte el reflejo de un tiempo de cambio, convulso, excitado y excitante, de diferentes opciones de vida empujándose unas a otras para ver cuál prevalecía y cómo lo hacía. El tránsito hacia la nueva modernidad, con la pintura como espejo donde contemplarlo.

Desde la pintura en París en aquellos años puede respirarse tal ambiente. Exposición realmente grata, muy interesante, con mucha historia y muy cercana a sus espaldas. Exposición de las que no hay que dejar que pase la ocasión de disfrutarla.


Enlace a la exposición: https://parisfindesiecle.guggenheim-bilbao.eus/
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París, fin de siglo: Signac, Redon, Toulouse-Lautrec y sus contemporáneos

París, fin de siglo: Signac, Redon, Toulouse-Lautrec y sus contemporáneos

Como reflejo de las diferentes facetas de aquel momento convulso, se gestaron una serie de movimientos artísticos. A finales de la década de 1880 aparece una generación de creadores de la que forman parte los neoimpresionistas, los simbolistas y los nabis. Sus temas seguían siendo fundamentalmente los mismos que los de sus predecesores impresionistas, que aún estaban en activo: el paisaje, la ciudad moderna y las actividades de ocio, si bien los trataban de una manera diferente, y ahora se añadían a ellos escenas introspectivas y visiones fantásticas. La vanguardista aspiración de captar espontáneamente un instante fugaz de la vida contemporánea dejó paso a la realización de obras cuidadosamente acabadas, pero que no perseguían el naturalismo desde el punto de vista de la forma y la ejecución, sino que pretendían suscitar emociones, sensaciones y cambios en la psique del observador.

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