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Entrevista a Cristina Fallarás

Fuente: Rubén Darío Fernández. Septiembre, 2012. | Publicado: 19-01-2020
Hemos confundido la política con los partidos, y la política es sencillamente la responsabilidad de los individuos para organizarse. No es fácil, claro, basta imaginarse una interminable comunidad de propietarios. Pero para eso se nombran delegados. Hay que vigilar lo que hacen, y oponerse a aquello con lo que no estamos de acuerdo. No sólo la mayoría, uno puede oponerse solo o incluso en familia. Y enunciarlo. Enunciarlo es básico. Para ello, antes resultaba imprescindible el altavoz de los medios de comunicación.
Derechos: Cristina Fallarás.
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Cristina, ¿qué es para ti la política?

Olé por la pregunta. El arte de regular el gobierno de un grupo humano. En general. Para mí, es la habilidad de las personas para vivir de forma soportable con un grupo grande de desconocidos, y de poner en marcha iniciativas conjuntas sin asesinar al prójimo. Es también el dibujo de cómo gestionar los bienes públicos, las contribuciones que cada uno de los individuos aportar a un grupo determinado, y todas las cosas que pertenecen a la generalidad. O sea, saber cómo organizarnos para compartir bienes y servicios con millones de personas a las que no conocemos de nada ni falta que nos hace.
La política es, además, el arte de redistribuir la riqueza. Sé que suena con caspa. Sin embargo, creo que a estas alturas, y con el enriquecimiento obsceno que hemos vivido en las tres últimas décadas, la pobreza debería estar prohibida, y no tomes esta afirmación como una broma.

Voy a separar de un hachazo a dos grupos de personas en un sistema electoral como el nuestro: los votantes y los que además de votantes, son votados (y sus cercanías). El primer grupo, a día de hoy, en potencia, somos todos desde la mayoría de edad –porque hace no muchos años aún no era así y sólo votaban algunos pocos... y esto, hablando en concreto, de la Europa Occidental–. El segundo grupo lo conocemos como la clase política, y esta denominación me da un coraje tremendo, porque la política forma parte de todas y cada una de las personas que componen una sociedad, todos somos la clase política, todos organizamos nuestra sociedad. ¿Cómo han conseguido separarnos tanto de la organización de nuestra vida? Hemos delegado en unos pocos todo nuestro poder político y prácticamente nos han hecho creer desde los medios de comunicación más corrientes, que la política sea sólo algo de tal clase, y que nuestra participación en la política se restrinja al hecho de votar. Háblanos un poco sobre esto, sobre estos comentarios, sobre la organización de las sociedades.

Ah, querido, los frutos podridos del bienestar y el consumo imbéciles. Hay una dejación ahí que me resulta de una incultura peluda y que, al menos en España, creo que viene de una falta de tradición democrática brutal. Dejando de lado las tendencias políticas de uno –permitámonos el derecha/izquierda por un momento estival–, la organización de una sociedad, aquello de lo que hablaba en la pregunta anterior, es responsabilidad de sus ciudadanos.



En este país, cuarenta años de pater garrote y siglos de mater sotana han dado como resultado una panda de adultos que delega en sus superiores la organización y el control de lo público, llamando “mayores” a los representantes políticos porque: a) de alguna manera tengo que llamarlos; y b) funcionan con un empeño constante en infantilizar a la población que los ha elegido. Población a la que le viene muy bien hasta ahora ser niña. En este punto considero imprescindible la desobediencia civil. Y la responsabilidad adulta del ciudadano, que sabrá con qué normas y prácticas no debe transigir, pese a que eso suponga una pena a pagar.



En cuanto a los medios de comunicación, su alineación con partidos, su cierre defilas, ha acabado impidiendo una crítica real, profesional, al quehacer político.

¿Por qué en los estudios primarios no hay una asignatura que sea “Política”? Hay Historia, Geografía, Matemáticas, Lengua, pero ¿por qué no Política? Por divagar un poco…

Hace un tiempo escribí que hablaba de política con mi hijo de entonces 5 años. Alguien me preguntó cómo era posible, e incluso me afearon el adoctrinamiento. Nada más lejos. En cuanto consideré que el niño tenía capacidad (5 años estaba bien) le expliqué la diferencia entre lo público y lo privado. Esa es para mí la base política que debería subyacer en todas las asignaturas. Hemos confundido la política con los partidos, y la política es sencillamente la responsabilidad de los individuos para organizarse. No es fácil, claro, basta imaginarse una interminable comunidad de propietarios. Pero para eso se nombran delegados. Hay que vigilar lo que hacen, y oponerse a aquello con lo que no estamos de acuerdo. No sólo la mayoría, uno puede oponerse solo o incluso en familia. Y enunciarlo. Enunciarlo es básico. Para ello, antes resultaba imprescindible el altavoz de los medios de comunicación. Pero ahora ya no hay excusa, porque se han multiplicado los canales de comunicación personal/grupal hasta casi el infinito.

Si tuvieras el poder político y ejecutivo suficiente, ¿qué cambiarías, así, de un plumazo, en nuestro sistema político actual?

No es un problema del sistema político. Es un problema de los individuos y de la educación. Diría que es un problema casi familiar. Por supuesto, habría que tomar ciertas medidas contra la facilidad que tienen los cargos públicos para desviar dinero, multiplicar los mecanismos de transparencia, etcétera. Sin embargo, cambiar el actual estado de las cosas –corrupción, injusticia, empobrecimiento, adelgazamiento de lo público, mercantilización de las gestiones...– no es responsabilidad de los políticos, sino de los ciudadanos.

Una pregunta para mojarte ¿qué sistema o doctrina política te es más cercana? ¿Tienes algún ideal político para el desarrollo de nuestras sociedades?

Soy partidaria de una convivencia ciudadana activa. No creo en la democracia infantilizada, sino en una participación activa y exigente de los ciudadanos. El sistema democrático sin monarquía es el que más confianza me merece, claro.

Política y moral van de la mano. Es algo con lo que me rompo la cabeza bastante, pero casi que no sé qué iría primero si es que alguna tiene que ir primero. Ya decía Ortega y Gasset que la gente hace lo que se hace. Cada uno de nosotros nos caemos en la vida, cada uno en su época y geografía, y nos desarrollamos en ese entorno que nos encontramos al nacer e ir pasando los años, nos encontramos con un entorno político y un entorno moral. ¿Cómo se retroalimentan política y moral? Expláyate a gusto…



La moral es circunstancial y tiene que ver con las costumbres que han ido asentándose en un grupo de individuos. La política, desde mi punto de vista, tiene que ver –en resumen muy resumido– con el crimen y el trabajo, es decir, con aquello que consideramos delito, y por tanto su castigo, y con la organización que permite a los individuos organizados ganarse la vida. Poco a poco, aquellos que se benefician de ambos van consiguiendo, con el ejercicio del poder y la coacción, infantilizar a la población de manera que esta se sienta “ordenada” y dirigida. Entonces, delega. Sólo la recuperación de la adultez general me interesan moral y política.



Premio Hammett: ¿Por qué tantos años sin mujeres premiadas, algo que ver con política... o simple casualidad?

Pues claro que tiene que ver con la política, con la que ha relegado a la mujer al trabajo dentro de la casa y a criar hijos, con la que ha tardado en darle la misma educación a la mujer que al hombre (o similar, porque a la misma aún no hemosllegado), tiene que ver con la política que sigue retrasando la entrada de la mujer en los órganos de poder, con la que permite que la brecha salarial en España entre hombres y mujeres siga superando el 20 por ciento, la que no abre guarderías, la que... ¿sigo? Escribir es un trabajo, requiere tiempo y requiere formación. Son dos cosas que tradicionalmente la mujer no tiene. En cuanto a lo negro, el ámbito del crimen y la policía ha sido lugar siempre de hombres. Como los prostíbulos, ¿no?

¿Cómo surgió Sigueleyendo? Es fantástica, haznos un poco de historia.

Sigueleyendo.es es una página web ligada al mundo del libro y una editorial digital que además vende sus propios libros. Empezó a funcionar como página informativa y de opinión en enero de 2011. Y como editorial digital en noviembre del mismo año. Para arrancar con la edición, pedimos a medio centenar de autores españoles y latinoamericanos con obra publicada que reescribieran un cuento tradicional infantil en versión adulta, en no menos de 25 páginas ni más de 50. La idea era crear una serie de libros originales, que sólo existieran en digital, escritos por autores que garantizaran su calidad y con una extensión que nos permitiera venderlos a un euro. Sin protección.
Cada libro contiene la siguiente leyenda: El 50% de lo que usted paga por este libro va directo al escritor, sin el cual no existiría. Para que usted pueda leerlo ha sido necesario el trabajo de un escritor, una editora, una correctora, un técnico en digitalización, una diseñadora web, un webmaster y un productor. Si lo piratea, ya sabe a quién roba.



La experiencia ha sido un éxito y la maquinaria ya está rodada. Esa era la finalidad. Ahora nos lanzamos con ensayos/panfletos/opúsculos/reportajes sobre la marcha, ligados a la actualidad, cortos, algo que el mundo del papel no permite, y que lo digital facilita. Y también a recuperar aquellos libros que nos parece imperdonable que hayan desaparecido. Aspiramos a recuperar el papel del escritor y el libro como centro de los debates político, económico y cultural actuales.



Para que Sigueleyendo funcione, la página publica contenido diario, de manera que sus usuarios acceden aella no sólo como potenciales compradores de libros, sino como quien usa una web diaria de información. Sigueleyendo publica textos originales, o sea, que el lector no puede encontrar en papel ni ha leído. Y esa es una apuesta decidida por el respeto a lo digital, que no es un cajón donde cabe todo lo que se desechó en el pasado. Además, al ser libros sólo digitales, están pensados para el consumo digital. Este formato permite editar volúmenes que, por su extensión o su hechura, sería difícil que cupieran en los actuales modos industriales del papel, y a veces nos olvidamos de que el sacrosanto libro de papel no es sino un producto industrial que exige ciertos requisitos de extensión y formato que acaban de quedar superados.

Como escritora de novela negra... y me viene a la mente en Roberto Bolaño, ¿sientes que tienes influencia suya? ¿Quiénes son tus autores predilectos?

Mi novela Así murió el poeta Guadalupe le debe un tercio de la idea general a Nocturno de Chile, de Bolaño. No sabría decir en este momento cuáles son mis autores predilectos. Si nos remontamos, debería citar a Valle Inclán, Lorca, Nabokov, Juan Rulfo, Juan Marsé, Capote, Cheever, Italo Calvino o Camus. Por resumir muchísimo. Ahora leo sin demasiados apegos.

Pregunta clasiquísima de la revista, y además al hilo de la política y tu literatura: ¿Qué es para ti lo maldito?

Lo maldito es aquello que molesta a los biempensantes, los gregarios, los puros y aquellos que se consideran buenos. Aquello que revienta las normas presupuestas de los grupos temerosos.


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Cristina Fallarás

Cristina Fallarás

Cristina Fallarás Sánchez (Zaragoza, 18 de marzo de 1968) es una escritora y periodista española, defensora de los derechos de la mujer. Feminista y tertuliana de programas de televisión. Desde septiembre de 2016 a febrero de 2017 fue directora de Diario 16 digital.​ En julio de 2018 es propuesta, sin llegar a serlo, como consejera de RTVE. Publicaciones como escritora: Rupturas, Urano, 2003. No acaba la noche, Planeta, 2006. Así murió el poeta Guadalupe, Alianza, 2009. Las niñas perdidas, Roca Editorial, 2011. Últimos días en el Puesto del Este, DVD ediciones, 2011. Honrarás a tu padre y a tu madre, Anagrama, 2018.

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