Excodra Barcelonra

Entrevista a Miguel Veyrat

Fuente: Rubén Darío Fernández. Noviembre, 2015. | Publicado: 29-02-2020
Sería necesario todo un tratado para responder. Pregunta tan difícil como la que planteó el poncio romano al de Nazareth: “¿Qué es la verdad?”: “No es de este mundo”. En cambio la sociedad sí es algo muy de este mundo y parte del hecho del reconocimiento cognitivo del Otro al ser buscado para cooperar. El pensamiento nace de esa aproximación de Sapiens Sapiens obligado a transformar sus gañidos en palabras comprensibles e intercambiables. De ese conato de organización para la convivencia y el trabajo en común, nace la llamada “sociedad”; basada si no en La Verdad, sí al menos en “lo verdadero” que constituye la apariencia de realidad en cuanto lo que nos es dado conocerla.
Derechos: Miguel Veyrat.
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¿Qué es la sociedad?

Sería necesario todo un tratado para responder. Pregunta tan difícil como la que planteó el poncio romano al de Nazareth: “¿Qué es la verdad?”: “No es de este mundo”. En cambio la sociedad sí es algo muy de este mundo y parte del hecho del reconocimiento cognitivo del Otro al ser buscado para cooperar. El pensamiento nace de esa aproximación de Sapiens Sapiens obligado a transformar sus gañidos en palabras comprensibles e intercambiables. De ese conato de organización para la convivencia y el trabajo en común, nace la llamada “sociedad”; basada si no en La Verdad, sí al menos en “lo verdadero” que constituye la apariencia de realidad en cuanto lo que nos es dado conocerla.

Me interesa mucho la relación del lenguaje, de los idiomas..., con la creación y mantenimiento de las sociedades —y su extinción o atenuación de influencia, por ejemplo, en la sociedad Maya, o en la Grecia Clásica—, y siguiendo el hilo de lo que comentas, para seguir indagando un poco en este interesante tridente de pensamiento-lenguaje-sociedad que permite la supervivencia ¿te animarías a comentarnos cómo sientes que interactúan, ejemplificando desde la lengua inglesa, o desde el latín?

Un “filósofo” te respondería que la sintaxis resulta en la urdimbre de Todo. De cómo se organizan desde la voz primigenia los nombres y verbos con el resto de instrumentos del lenguaje, atribuyendo sus turbadoras acciones a los sujetos y/o entes tanto colectivos como individuales, deviene siempre nuestra lengua y sus diferentes lenguajes derivados: Aristóteles, a quien los helenos (no confundir con los griegos actuales) consideraban como el inventor de la gramática, distingue solamente nombres y verbos, clasificando todas las demás palabras como “ligamentos” (Ret.1407 a). Del mismo modo, cada lenguaje empleado en una actividad de pensamiento, artística o meramente dedicado a la práctica cotidiana de trabajar, reproducirse y en definitiva vivir, determina el comportamiento con los demás hombres. Los idiomas nacidos al pairo de toda sociedad humana pueden dar como ríos en diferentes civilizaciones que se inter-penetren o sustituyan por efecto de guerras, fenómenos climáticos, epidemias, etc., desapareciendo o modificándose, secándose o formando océanos.



¿Qué cómo siento que interactúan pensamiento-lenguaje y sociedad? Permíteme seguir con Aristóteles, ya que el proceso de significación del discurso humano —a mi juicio— es semejante, si no igual, al de la organización humana en familias, tribus, etc. Dice el sabio que “lo que está en la voz es signo de las pasiones del alma y lo que está escrito es signo de lo que está en la voz. Y así como las letras no son las mismas para todos los hombres, así tampoco las voces, aquello de lo que son ante todo signos, es decir las pasiones del alma, esos son los mismos para todos; y también las cosas de las que las pasiones son similitudes son para todos las mismas” (Int. 16a, 3-7).



De este modo, en los términos que planteas en cuanto a su supervivencia, los idiomas actúan como elementos de cohesión social o de dominación causando la extinción o jibarización de otros. Citas precisamente a la civilización latina, vigente aún en sus leyes, lengua y organización en medio mundo “conquistado” por sus lenguas derivadas de la original, amen de la inglesa cuya lengua principal —también los usos y culturas derivados— se ha convertido hoy en la “lingua franca” universal, factor determinante de todo el proceso de mundialización que vivimos en la actualidad, igualmente en sus distintas germanías desarrolladas geográficamente y que subsistirán o no. Pero quiero traer ahora aquí —y no es solamente anecdótico— un texto sobre la lengua-madre que siempre me ha fascinado como poeta y traductor, extraído del libro “La llegada de la Escritura” de la profesora en la Universidad de Vincennes y el Collège International de Philosophie de París, Hélène Cixous: “Hay una lengua que yo hablo o que me habla en todas las lenguas. Una lengua a la vez singular y universal que resuena en cada lengua nacional cuando quien la habla es un poeta. En cada lengua fluyen la leche y la miel. Y esa lengua yo la conozco, no necesito entrar en ella, brota de mí, fluye, es la leche del amor, la miel de mi inconsciente. La lengua que se hablan las mujeres cuando nadie las escucha para corregirlas”.

¿Podrías describirnos cómo se relacionan individuo y sociedad? Desde el plano o planos de acercamiento que consideres.

A mi juicio, a través de las normas que se dan los primeros seres humanos reunidos. Normas comunes en todas las civilizaciones, con las variantes culturales que dependen del concepto del mundo percibido por cada una, el cual difiere a menudo hasta límites bien opuestos desde Oriente hasta Occidente, amen de la creación de los Olimpos peculiares a cada casta de chamanes.

¿Cómo interviene la moral en el funcionamiento de las sociedades?

De esa moral común a toda conciencia humana nacen moralidades consiguientes a los distintos modos de vida, de trabajo, de contemplación de la vida y la muerte. Surgen históricamente “morales” represivas de la libertad del individuo a medida que las clases y sus categorías se definen y refinan, a ejemplo de lo sucedido con la separación del trabajo por razón de sexo, anterior a la realizada por razón de clase desde tiempos inmemoriales, como bien analizaron Engels y Marx.

Miguel, ¿por qué la moral tiene que restringir la libertad de nuestras posibles acciones?

Un moralista diría que “debe” hacerlo para que la convivencia entre el resto de individuos como tales o colectivamente, se haga posible. Para ello se establece la moral peculiar en cada cultura con sus diversas formas, códigos o modos. Pueden aceptarse individual o colectivamente determinadas restricciones, o ninguna, asumiendo las consecuencias de exclusión o marginación parcial. O intentar la modificación de lo establecido mediante acciones políticas, educativas o violentas, dependiendo de cada ideología. Llegados a este punto, me vas a permitir que reproduzca unas ideas enunciadas por una voz más autorizada que la mía;



Emilio Lledó, el mayor maestro de que disponemos en estos momentos en España, dijo al final de su discurso de recepción del Premio Princesa de Asturias este mismo año: “Una famosa intuición de la filosofía griega, atribuida a Protágoras, nos dice que el hombre es la medida de todas las cosas. Y sabemos que es cierto, que nuestra intimidad es el misterio que oculta esa perspectiva con la que nos acercamos al mundo. Pero ese ‘homo mensura’ que manifiesta la esencia de nuestra personalidad, del ser que somos o que estamos llegando a ser, nos enfrenta a otras cuestiones sustanciales: ¿Quién mide en nosotros?, ¿Qué medimos?, ¿Cómo medimos? Y en definitiva: ¿Quién nos enseña a medir?



La educación, la paideía, inicia, ya en la infancia, ese proceso de construir el ‘quien’ que mide en nosotros. Los reflejos mentales, los posibles reflejos condicionados que, como en el famoso experimento de Pavlov, inyecta en las neuronas, el lenguaje de los medios de comunicación, de nuestros, digamos, educadores, determina, condiciona, esclavizándola o liberándola, nuestra vida y nuestra persona. Aunque lo importante no son tanto los medios, sino las fuentes, los orígenes, los manantiales de los que brota todo lo que esos medios ‘mediatizan’. Estoy convencido de que los maestros, los profesores, son conscientes de ese privilegio de la comunicación, de esa forma suprema de ‘humanidades’. Ese anhelo de superación, de cultura, de cultivo es, tal vez, la empresa más necesaria en una colectividad, en una ‘polis’ y en su memoria. En ella, en esa educación de la libertad, alienta el futuro, el de la verdad, el de la lucha por la igualdad, por la justicia, por la inteligencia.”

Quisiera recordar en este momento un poema de Brecht que habla del nacimiento del libro de Lao-tsé cuando iba a la emigración. Al pasar una frontera, el aduanero le pregunta si tiene alguna cosa que declarar. Ninguna, dice. Y el joven que le acompañaba añade: ‘Er hat gelehrt’. Ha podido hablar, comunicarse, enseñar, existir en las palabras. ‘Y así quedó todo claro’.

Tal y como está ahora nuestro pequeño planeta, con esta globalización que crece y crece sin descanso, ¿sientes que está perdiendo sentido el agrupar a las sociedades bajo banderas nacionales o es aún más necesario para ofrecer identidades sociales con fines más definidos?

La idea de las “patrias”, “matrias” o madrastras como las nacionalidades peculiares, excluyentes y sectarias es absolutamente demoledora para la solidaridad deseable entre todos los seres humanos, sea cual sea su sexo, raza o religión… independientemente del idioma en que se expresen. Así se ha demostrado a lo largo de la Historia con su larga secuela de guerras, masacres, depuraciones y deportaciones masivas. En este sentido recomiendo encarecidamente la lectura o relectura de las obras de Jonathan Swift “Los viajes de Gulliver”, uno de los grandes “moralistas” de la historia de la literatura cuya obra, como las de numerosos autores, no está escrita precisamente para “los niños”… exactamente igual que las dos “Alicia” de Carroll donde se contempla maravillado un mundo más real de lo que parecía, a través del espejo; y ya dicho sea de paso, el propio Quijote que fue interpretado por sus primeros lectores británicos como una obra cómica y en la propia España como obra de divertimento con sus versiones adaptadas para meninos siendo así que Cervantes abre en canal el “convoluto” de la sociedad de su “matria”… y no sólo la del tiempo en que vivió.

¿Quiénes dirigen las sociedades? ¿Todos —o nadie— o unos pocos?

Por supuesto que unos pocos. El “todos” forma parte de una Utopía irrealizable, pero subsanable con el afianzamiento de la práctica democrática allá donde resulte posible: Realizada por todos o por unos pocos que ejerciten la apertura de su mano cerrada sobre el cuello de los más débiles. En mi juventud decíamos que a la sociedad mundial la dirigía un tal “Viejo de la Montaña”…

Tu respuesta me ha dejado con muchísima angustia, ¿por qué la opresión? ¿Es necesaria de veras? ¿Hasta qué punto es necesario establecer unas “reglas del juego” que mantengan a gran parte de la población mundial, más allá de en casi sólo la mera subsistencia, sin el conocimiento de que existen o pueden existir otras posibilidades de vivir?

No conviene olvidar nuestros orígenes animales en cuanto a la necesaria obtención de comida y satisfacción individual aún a cambio del crimen. Evolucionados, sí, hasta una conciencia de nosotros mismos, peculiar de nuestra especie, pero con una costra que cae al más mínimo roce con los instintos más elementales.



La existencia de unas normas básicas de comportamiento social, ampliadas y codificadas en la conducta hasta la angustia, en efecto, no debiera significar necesariamente opresión sino regulación. En principio.



¿Si existen o pueden existir otras posibilidades de vivir, dices? Es evidente en nuestros días la existencia de organizaciones que lo procuran, como las distintas religiones, gobiernos o partidos políticos, ONGs, etc., en torno al señuelo basado siempre en promesas de otra vida mejor hacia ¿una “Edad de oro” o Paraíso? Algo siempre inalcanzable, por supuesto, pero que puede servir de momento si gastamos nuestras fuerzas en hacerlo posible en esta tierra en obtener un cierto alivio no confiando solamente en la fuerza de una fe.

Un individuo al margen de la sociedad, ¿es posible? ¿Cómo vivimos?

Por supuesto que es posible. Diógenes de Sinope, “el filósofo que vivía con los perros” lo intentó, jajajaja, para gran asombro de Alejandro el macedonio. Es posible, sí, pero asumiendo desagradables consecuencias para el individuo que osa semejante “desafío” a la vida en común, a menos que la mística de los cartujos se apodere de uno… La filosofía nihilista lo intenta una y otra vez, quebrándose el cuello —el propio y los ajenos— a cada intento. ¿Que cómo vivimos? Mal, siempre persiguiendo quimeras irrealizables.

¿Cuál sería para ti el ideal de funcionamiento de una sociedad?

Sinceramente, no puedo imaginarlo. Hace tiempo que vencí la tentación de teorizar haciendo pastiches entre las muchas disciplinas nacidas de la antropología, sociología o ciencia política. Repito que todos los males que se me ocurre remediar con instrumentos culturales y pacíficos se originan en la necesidad de supervivencia en entornos de la sociedad que pretenden obtener lo mismo que uno desea o necesita para sí, casi siempre en mayor medida de lo necesario y suficiente. No desearía caer en los tópicos al uso; ya en una respuesta anterior mencionamos la necesidad de profundizar en el afianzamiento y perfección de las prácticas democráticas, obtenidas mediante la educación necesaria para obtener el conocimiento del mundo y de los demás que permita abordar los desafíos a que estamos expuestos por el mero hecho de nacer, como explicaba hace poco el profesor Lledó mucho mejor que yo...

Saliéndonos un pelín del tema, pero no tanto, me encantaría que nos comentaras cómo nació Documentos TV...

De la manera más natural del mundo, nació con una vocación superadora del simple “documental” al uso que narraba acontecimientos del pasado o del presente sin aportar datos o pruebas, incluso trivializándolos con representaciones teatralizadas y a menudo extrayendo conclusiones “moralizantes”.



El rigor que queríamos imponer estaba basado en la búsqueda de información fiable apoyada en “documentos” contrastados y veraces; de ahí el título del programa, basado en un cambio de concepto informativo. En los primeros años se nutrió de una difícil búsqueda y compra de producciones ajenas que se ofrecían a la venta en los Festivales internacionales del género, concebidos como mercado.



A todos ellos viajaba yo y visionaba durante horas y horas no solamente los mejores, sino los que se adaptaban a esa voluntad de cambio fundacional. Más adelante se produjeron algunos “Documentos TV” por parte de guionistas y realizadores “de la Casa”, comprobándose una vez más que gracias a su enorme categoría profesional, podían equipararse con los mejores documentaristas internacionales.

La poesía, Miguel ¿qué significa para ti? Te ha acompañado a largo de una vida intensísima, y siento que la poesía siempre ha estado contigo ¿cómo hacerle ver a toda la gente que ahora empieza a vivir que en ella tenemos muchas —sino todas— de las claves de cómo somos, de hacia dónde vamos y de dónde venimos?

La voz poética no es otra que la voz originaria a la que me referí anteriormente. Es aquella que une el ansia de conocimiento con la música cognitiva (también primigenia) que llamamos ritmo. No es una manera de engañarse acerca de la realidad sino de acercarse a ella, excluyendo “razones” y a través de la emoción. El fundador del género literario y método pedagógico llamado “Amor a la sabiduría” excluyó de su fracasado proyecto de República “ideal” a la poesía lírica, reservando a la épica y a la tragedia el papel de educar a los niños. En su tratado del mismo nombre, Platón la condena varias veces, concretamente en los capítulos V y VII. ¿Por qué? Es incontrolable, libre y salvaje, no obedece a norma alguna y solamente busca lo verdadero con los instrumentos que describí al principio, búsqueda de conocimiento y ritmo nacidos del ansia por el encuentro y comunicación con el “Otro”: la pasión que creó, por cierto, el hallazgo del habla inteligible... y su hijo natural el pensamiento. El origen de toda sabiduría y no de su “idea”.



Nunca podré olvidar la burla cateta a “la novia de Bécquer” que dirigía un poetastro de las sectas nacidas al amparo de las cucañas montadas por las bodeguillas del poder durante la Santa Transición. Bécquer, uno de los padres imprescindibles de la poesía española contemporánea —y magnífico periodista, por cierto— quería decir exactamente eso en su conocido dístico “¿Qué es poesía? ¿Y tú me lo preguntas?/ Poesía eres Tú”. Ese “Tú” tan difícil de descubrir por algunos dispone en la palabra poética de un camino mucho más seguro que determinadas supersticiones.



A lo largo del más de medio siglo que he dedicado a la escritura en distintas formas, la poesía siempre me ha acompañado e inspirado. Yo aconsejaría a todo aquél que quiera acercarse a lo más profundo del espíritu humano la lectura cotidiana de poesía… aunque no la “entienda” en un primer momento, el propio ritmo que le presta vuelo resultará “iniciático” para llevarle a la comprensión de aquello que parecía oculto. Haciéndolo, se convertirá a su vez en poeta.

Últimamente estoy muy intrigado con las traducciones, con ese acercamiento vía el idioma de diferentes sociedades entre sí, pues al fin y al cabo, casi vendría a ser eso, la pretensión de entender a nuestros semejantes... ¿Qué significa y cómo encaras la traducción? ¿Qué representa para la comunicación entre diferentes sociedades?

Hablábamos al principio de esta charla de la diversidad de lenguas. De mi respuesta podría deducirse que una identidad de lengua en común hacia donde alcanzara lo que podríamos imaginar como la globalización futura, sería lo deseable… pero pienso que es todo lo contrario; nada es comparable a la emoción que se experimenta al aproximarse a otra lengua y descifrar las secretas razones por las que el poeta hermano de otra cultura, quizás en las antípodas a la nuestra, ha escogido los términos para un sentimiento que podremos reconocer como propio; nada es comparable a la pasión de buscar y hallar los términos equivalentes en nuestra lengua materna para transmitir su espíritu al lector y paisano. Esta sería la idea que hizo exclamar a Steiner al dedicar la segunda edición de su libro “Después de Babel” a los poetas, “en espera de su respuesta”, pues “equivale a dedicarlo a quien mantiene vivo el lenguaje y a quien sabe que el lance de Babel resultó un desastre y —es ésta la etimología de la palabra desastre— una lluvia de estrellas sobre el hombre.” Las asumo para adecuar a ellas mi respuesta pues, de hecho, sabemos con Heidegger que “es el lenguaje el que habla” y al poeta corresponde hacer patente el misterio de las pasiones humanas que pugnan por comunicarse al tomar forma el pensamiento a través del lenguaje. Dará igual el “idioma” en que se expresen siempre que exista un poeta para interpretarlas.



De tal modo, pues, he afrontado a lo largo de mi vida de escritor este viejo y noble oficio, sabiendo muy bien que es preciso buscar la fuente única, agónica, de sentido (kantiano): el ser humano construyendo el mundo desde el silencio inicial —“toma forma silencio, dale forma a las cosas”, dirá Rilke en su “Libro de horas”—, aunque se exprese en cientos de miles de distintos ιδιώματα… De la pasión, incontenible para algunos de nosotros, del acto de amor que consiste en “hablar la lengua del otro” he publicado numerosos poemas. Vas a permitirme el desahogo de incluir uno de mi libro “Babel bajo la luna” publicado en Calima/Poesía en el año 2005 y que se reedita dentro de unos meses en México.



Pienso que en sus versos está contenido mucho de lo que he intentado decir aquí hasta ahora:

Erectus Almacena Léxico
(Poema Stand-up en barra de Pub)

Catedral de sangre catedral de neuronas que vuelan
Hacia la fluidez cognitiva
Creando conexiones globales de intereses
Creencias herramientas complejas y objetos artísticos
Dignos de intercambio y simbolismo
También de razas diferentes
A través de la ventana
De esencias donde todo aparece mezclado con las risas
El bipedismo el nicho del carroñeo la existencia
De materias primas y la competencia por parte de otros
Carnívoros para manufacturar la historia natural
Si hubiera faltado alguna condición
Es posible que aún estuviéramos
Viviendo en la sabana —dice Leslie Aiello
Mientras Steven se bebe un largo trago de cerveza con
Schnaps y me llama viejo camarada dando
Palmadas en la espalda
Resulta pues que la posición del cuerpo
Asociada al bipedismo
Erecta por supuesto
Provocó que la laringe descendiera
Y entre mis dientes se formaran
Sonidos consonantes y vocales
Mejorando la calidad sonora al respirar sobre dos pies
Y abultando el tímido lóbulo frontal
Que algunos creyeron estrella luminosa caída sobre el alma
Y para entonces el grupo cognitivo mayor
Empezó a correr y matar a los demás
Fingir menstruaciones pintadas
De ocre rojo —siempre según Aiello y Dumbar of course
A dotar de provisiones de alimentos a las hembras
Hasta dar con la mayor capacidad
De ebullición de aquella sopa
Steven ya comienza como siempre a comparar la mente
De un relojero ciego con el software
Del buen ordenador de Angel Rivière
Y suena la campana de la última copa de Knockendo —Aún
No se ha dado la importancia debida
A la evolución de la oreja
Y el publicano nos manda salir del Pub de la Mujer Sin
Cabeza pasablemente ebrios —como dije que dije
Ya íbamos por la invención de la Agricultura y del arado
Y el origen cognitivo de la ciencia
El control social y el mismísimo Poder
Despidiéndonos hasta una próxima Glaciación
Escucho una voz beoda recitar a mi oído lentamente:
—Antes del último suspiro apreté contra mi pecho
La cabeza sangrante de Orfeo
—¿Lo ves? No era posible conocer
Pero él siguió cantando cantando: ¡Que el conocimiento…!
¡Ayayay! ¡El conocimiento… la pasión no quita!
El año 1984 ya ha pasado a un nuevo siglo
Y no tenemos Neo Lengua todavía —comenta mi hijo Pablo
Mientras pide rigor o bien silencio
Necesario tras hallar el modo de hacer fuego
Que nos salvó del terror Mientras comienza a nevar
En Europa sobre campos ríos y fronteras
Todavía logro gritar esperanzado:
—¡Pero muy pronto nos traduciremos los unos a los otros!

Al fin y al cabo —y cito ahora al gran poeta norteamericano Charles Wright en su libro “Cicatriz”—, “Sólo el idioma es lo perenne, / todo lo demás es pasajero”. Y volvemos a encontrarnos con Hélène Cixous… (…) “brota de mí, fluye”.

Y ya para terminar, el periodismo... pero quiero preguntarte cómo es, qué pretende, qué nos ofrece a los lectores, a los oyentes y a los televidentes y a los navegadores de la red, en fin, qué nos muestra a todos y cómo lo hace y, un pasito más allá, el porqué de su existencia.

Periodismo ha sido mi vida entera junto a la poesía; y tan distinto…. Un lugar donde no se deben confundir opiniones con datos; un lugar de difícil equilibrio, cuerda de alambre donde se juega a diario y se manipula la historia de la humanidad. Pretende siempre, aunque todo se empeñe en impedírselo, contar lo que sucede en el mundo de la manera más sencilla y verdadera. Ofrece un producto muy a menudo manipulado, amañado, tergiversado o adaptado que crea más confusión que seguridad en las conciencias que pretenden informarse para pensar con libertad.



Pero vayamos por partes, como pides. Existe el periodismo, o mejor dicho, la información desde que tenemos memoria debido a la necesidad de ofrecer puentes para la vida en común, sea el comercio, la cultura, la política, la diplomacia, alerta frente a conflictos o epidemias, etc. Nació en forma de hojas destinadas a las clases y categorías privilegiadas que sabían y podían leer y escribir; creció al amparo de las luces creadas por el marco de la revolución de Lutero al traducir la Biblia al alemán y permitir la libre opinión sobre lo escrito, que facilitó con el tiempo los Derechos del Hombre instituidos por la Revolución francesa.



Se hizo adulto amparado por profesionales de la información, que a diferencia de los informadores primitivos al servicio de los poderosos, pretendían y a menudo lo conseguían, “hacer público lo que otros quieren que permanezca oculto” en frase feliz de Kapucinsky. Se desarrolló editado en imprenta por gentes que procuraban el control de los poderes públicos mediante una información puntual, exacta e independiente… empleando para ello sus propios caudales, y subsiste renqueante en la actualidad desbordado y confuso sobre el temporal de los nuevos medios electrónicos, donde se mezclan las opiniones difundidas masivamente por “opinadores” de fortuna, con informaciones lo más rigurosas posibles publicadas en papel o en soporte digital por periodistas verdaderos y cada vez más escasos. Fidedignas o rigurosas, hasta cierto punto… porque se sigue desafiando a diario el sagrado principio del periodismo auténtico que quiere que no se confundan jamás los datos con las opiniones. ¿Quién o qué lo dificulta? La propiedad de los medios es siempre privada o pública. Los primeros pertenecen a empresas que dependen del Gran Capital financiero y sus filiales bancarias; para hablar pronto y claro, ellos nombran lógicamente a los dirigentes que sirvan mejor sus intereses, impidiendo o atenuando la circulación de noticias que pudieran perjudicarlos. Los segundos funcionan del mismo modo, pero son controlados por los gobiernos y partidos de turno ejerciendo el mismo tipo de acción fiscalizadora sobre los profesionales de la información. En resumen, la fiabilidad del relato que determina nuestra vida cotidiana, para bien o para mal, dependerá siempre de la lectura inteligente que hagamos en cada medio entreverando lo verdadero del aluvión de propaganda que lo oculta. Para ello deberíamos procurar siempre, antes de entrar en unas páginas o unas pantallas, saber muy bien quién habla desde ellas… y “quién las paga”, por qué y para qué. Ahorro las numerosas anécdotas personales que podrían ilustrar sesenta años de mi vida dedicados a este menester, como vocación y ganapán, con ambos deberes vitales siempre en peligro de discordia. Pero ya que citamos anteriormente el último libro publicado en España del poeta Wright (“Vaso Roto”, 2015), déjame terminar con un verso suyo donde late junto a un escepticismo que comparto, un leve recuerdo de Wittgenstein : “Lo que hay que decir no se puede decir, / parece ser; nadie tiene ni idea, / ni siquiera, parece ser, el paisaje”.


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Miguel Veyrat

Miguel Veyrat

Miguel Veyrat (Valencia, 1938) ha publicado treinta libros, quince de ellos de poesía. Su actividad como corresponsal diplomático a zonas de conflicto en todo el mundo ha dado a su poesía un hondo sentido intercultural que ha interesado en universidades europeas donde sus libros forman parte del currículo de Filología Hispánica. Ha sido traducido al francés, catalán, italiano, portugués y árabe. Su obra ensayística cuenta como referente imprescindible de su poética personal, Fronteras de lo real, escritos sobre poesía (2007), mientras que en 2004 se publicaba la novela Paulino y la Joven Muerte, reeditada en 2014. Entre sus colecciones de poesía destacan Elogio del incendiario (1993 y 2007), Conocimiento de la llama (1996 y 2010), La voz de los poetas, (2002), Babel bajo la luna (2005), Instrucciones para amanecer (2007), Razón del mirlo (2009), Poniente (2012) y Pasaje de la noche (2014). El crítico de El País Ángel Luis Prieto de Paula ha dejado escrito que en la poética de Miguel Veyrat «se reflejan el estupor y el misterio, la fraternidad humana, el espanto y el éxtasis, que sobrevuelan por sobre la superficie de lo explicable a la luz pobre de la lógica discursiva».

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