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Entrevista a María Zaragoza

Fuente: Rubén Darío Fernández. Julio, 2015. | Publicado: 14-03-2020
Creo que es innegable que la belleza siempre ha sido y será un valor porque influye en nuestras emociones, nos hace sentir bien, somos más perceptivos ante alguien que nos parece guapo. De hecho me parece un acto de generosidad que alguien se arregle porque ha quedado contigo y yo misma procuro hacerlo. Verte bien influye en tu ánimo y tener alguien al lado al que ves bien también te hace sentir bien.
Derechos: María Zaragoza
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¿Qué es la estética?

Para mí es la teoría de la belleza, de qué percibimos como bello y por qué.

María, ¿qué es lo bello y por qué nos gusta lo que nos gusta?

Yo siempre asocio lo bello a la armonía y al equilibrio. Lo bello de forma objetiva es aquello que tiene equilibrio y armonía. Sin embargo lo que cada uno considera bello de forma subjetiva está más relacionado con aquello que nos proporciona placer emocional, y esto siempre estará sujeto a modas, factores educativos y sociales.

¿Cuánto hay en lo que el individuo considera como hermoso venido de la sociedad de la que forma parte?

Mucho como ya he dicho en la respuesta anterior. Consideramos bello de forma subjetiva aquello que nos han enseñado que es bello o incluso, como rebeldía, aquello que nos han dicho que es feo o inadecuado.

Lo que se considera hermoso es bastante cultural como comentábamos... ¿cómo crees que interviene la moral imperante en una región sobre lo que consideramos hermoso?

No creo que la moral tenga demasiada influencia estética hoy en día. Podemos considerar “adecuado” algo a causa de la moral, pero considero que la moral es mucho más racional que los conceptos estéticos, que están más relacionados con la emoción.


Y la política ¿cuál es su papel? Para enlazarlo con tu respuesta anterior...

Espero por mi tranquilidad que a nivel estético ninguno.

El mercado de la estética, el culto al cuerpo, las determinadas fisionomías de nuestros cuerpos que nos marcan como modelo a seguir de belleza ¿cuál es tu opinión sobre todo esto?



Creo que es innegable que la belleza siempre ha sido y será un valor porque influye en nuestras emociones, nos hace sentir bien, somos más perceptivos ante alguien que nos parece guapo. De hecho me parece un acto de generosidad que alguien se arregle porque ha quedado contigo y yo misma procuro hacerlo. Verte bien influye en tu ánimo y tener alguien al lado al que ves bien también te hace sentir bien.



Ahora, las radicalidades, como en todo, son nocivas. Hacer de ello un modo de vida me parece desmesurado y en cierto modo triste porque todos envejecemos. Y más allá de ello, la media de los cuerpos humanos no es perfecta según los cánones estéticos actuales, si no aprendemos a encontrar belleza en lo que tenemos somos carne fácil para el mercado de la belleza, que debería llamarse “mercado de la insatisfacción”.

La estética de las ciudades, su diseño y arquitectura ¿cómo crees que nos influencian? Déjate llevar por ejemplo en cómo en ciertas novelas el entorno nos sumerge en el sentimiento necesario para el transcurrir de la obra.

Yo siempre he creído que el entorno en el que hemos crecido nos marca de una forma importante. Y con ello no sólo me refiero a la familia que te ha tocado o a la educación en el colegio, sino a las cosas que ves todos los días. No es lo mismo crecer junto al mar que en la meseta, como yo. Para mí lo más parecido a un paisaje extraterrestre es el océano, porque las grandes masas de agua me son extrañas.



No es lo mismo crecer viendo las estrellas todas las noches que mirar a un cielo nocturno color butano gracias a la polución y a la contaminación lumínica. De la misma forma puede uno escribir las mismas cosas si ha crecido entre hormigón o en una calle de casas bajas con tierra en el suelo.



Aunque no queramos reflejarlo, todas esas cosas estarán en lo que contamos, en el aire que respiran los personajes, en los colores que tenga la narración. Siempre dicen que los esquimales tienen cientos de formas para decir “blanco”. Nosotros no percibimos el azul como un color aislado, sino como un tipo de verde durante muchos siglos y eso se reflejó en nuestra literatura. La percepción, lo queramos o no, influye en el lenguaje y así debe ser.

La estética tiene muchas ramificaciones, como vamos viendo, y no sólo está lo que consideramos bello a su alcance, si no, por ejemplo, lo que nos causa temor, rechazo, animadversión, por favor, ¿podrías darle la vuelta a todo lo comentando e irnos hacia el otro lado? El de lo que rechazamos por no considerarlo hermoso... ¿cómo sientes a la estética del temor desde la política, por ejemplo? ¿Y desde la narrativa?

Tengo la sensación de que la política, como ya he dicho antes, no puede influir en la estética, pero sí puede utilizarla. Aunque hay cosas que nos aterran de forma individual, hay otras que nos dan miedo como colectividad y que siempre pueden utilizarse para crear una ambientación en una novela o una película, o mucho peor, para crear opinión y manipular a nivel informativo o político.

Yéndonos hacia las letras... la estética, en literatura ¿cómo la definirías? ¿Y la importancia de la estética en tu literatura? ¿Qué atmósfera pretendes ofrecernos? Además de cálida, por supuesto, pero oscura, también oscura... Háblanos de la estética de las atmósferas en que nos sumerges por favor, y su necesidad, como en “Dicen que estás muerta”.

Creo que también en literatura la estética forma parte de tus características como narrador, es lo que estudias y ofreces como correcto para el lector al montar una historia, lo que es “bello” o “armonioso”. Crear inquietud rompiendo esa armonía que el lector ya había dado por sentada, es uno de mis objetivos como creativa. Incluso al contrario, en Dicen que estás muerta, le proporciono al lector una armonía rota que se va construyendo y volviendo “bella” o “correcta” conforme voy proporcionando piezas.



En cuanto a mis atmósferas, creo que no puedo evitar que tengan una cierta rudeza mesetaria, aunque siempre desde la fragilidad, la sensibilidad (que no la sensiblería), esa forma de ser tan característica y maravillosa de la gente de la que me he rodeado en mi educación sentimental. Creo que el clima hace a la gente y la gente hace la literatura.



En tu literatura te muestras como escritora muy cercana, pero cruda, sin tapujos, lo cual me encanta, y me atrae preguntarte sobre la muerte y sobre lo que ésta significa, como visión, como hecho estético, en la literatura, pero en la vida también... ¿qué representa la muerte para ti y cómo nos la muestras?

Muchas gracias, me gusta que me digas eso porque siempre he pensado que los tapujos pudren la literatura, incluso a veces la comunicación.
La muerte es un hecho inevitable y de su inevitabilidad no sólo trata la vida, sino también mucha obra literaria y artística en general. Cada día que vivimos es un día menos, y eso nos puede llevar a hacer muchas locuras, a la resignación, a la obsesión por burlarla o a intentar entenderla.



Me parece que mucho de lo que se ha hecho en literatura y en otras artes tiene algo de esto último, de intentar entender la muerte. Y no sólo me refiero a lo que hay más allá, si es que hay algo, sino también a cómo solventar el dolor que conlleva la muerte de alguien cercano, cómo entender la vida si tiene fecha de caducidad y si ésta tiene algún sentido.



Me parece que en muchos sentidos la muerte es lo que le da sentido a que estemos vivos. ¿Si tuviéramos toda la eternidad asumiríamos riesgos? ¿Si no muriéramos tendríamos hijos? ¿O son acaso los hijos una forma desesperada de intentar burlar la muerte? Me parece que la muerte es algo que está presente en nuestras vidas de forma constante y que deberíamos verla con más naturalidad.

Para terminar, por dejarnos llevar y salirnos un poco del tema, ¿qué es lo próximo que podremos leer tuyo y qué pretendes transmitirnos con ello?

Yo siempre llevo varios proyectos al mismo tiempo, pero me gustaría hablar de un cómic en el que estoy trabajando de nuevo con el maravilloso dibujante Didac Pla, que tiene como título provisional Hijos del desastre y que pretende ser una metáfora de cómo a veces los adultos no piensan en el mundo que van a dejar a las siguientes generaciones, sino que actúan de forma egoísta e impulsiva quitándoles a veces el futuro. Y cómo a veces ese no tener futuro es lo que hace que, al no tener nada que perder, todo tenga un sentido más original e incluso brillante.


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María Zaragoza

María Zaragoza

Autora del libro de relatos Ensayos sobre un personaje incompleto (Tau 2000), la autoficción Amores que matan (Tau 2001), la colección de novelas cortas Realidades de humo (Belacqva, la otra orilla 2007), el cómic Cuna de cuervos junto al dibujante Didac Pla (Parramón 2009) y las novelas Tiempos gemelos (Belcqva, la otra orilla, 2008), Dicen que estás muerta (Premio Ateneo joven de Sevilla 2010, Algaida), Los alemanes se vuelan la cabeza por amor (Premio Ateneo Ciudad de Valladolid, Algaida, 2012) y Avenida de la Luz (Minotauro, 2015) así como la nouvelle basada libremente en el cuento “Barbazul” Constanza Barbazul (Sigueleyendo, 2011). Ha participado en numerosas antologías con sus relatos, destacando entre ellas Némesis (Sportula 2012), Última temporada (Lengua de Trapo 2013) y Piedad y deseo (Imagine, colección Hijos de Mary Shelley, 2014). Es becaria de la tercera promoción de la Fundación Antonio Gala y en 2013 asistió al director mexicano Joaquín Loustaunau en la adaptación al cine de su relato Realidades de humo (publicado en el libro del mismo nombre) que se estrenó en 2014 y fue premiada en el festival internacional de Pozos.

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