Excodra Barcelonra

Entrevista a Vicente Luis Mora

Fuente: Rubén Darío Fernández. Julio, 2011. | Publicado: 23-05-2020
Es complicadísimo. Afecta de varias maneras, las que has apuntado entre ellas. Ser crítico además de autor me coloca en una posición difícil, donde se me castiga como crítico por ser autor y como autor por analizar obras de personas vivas. Según algunos, debería optar entre ambas facetas. Ante miras tan cortas y actitudes procustianas que tienden a laminar todo aquello que desborda su campo de intereses, mi postura es seguir haciendo lo que hasta ahora. Mi trabajo no sólo levanta ampollas, también levanta apoyos, de cuando en cuando. Tengo numerosos amigos y cómplices dentro de la profesión, muchos más que enemigos.
Derechos: Vicente Luis Mora.
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¿Qué tal llevas la lucha constante con los lectores? Tiene que ser complicado estar siempre con las espadas en alto…

El problema es que en España cualquier debate intelectual se entiende como “lucha” y cualquier disensión crítica como “ataque personal”. Eso explica la carencia de discusión y avance que caracteriza a la vida cultural española, exceptuando quizá el mundo del arte; en el arte contemporáneo hay algo más de apertura –o eso me parece–. Respecto a la segunda parte de la pregunta, entiendo que un intelectual, o si preferimos un hombre de cultura, tiene que estar siempre despierto y dispuesto a ser crítico y aceptar que otros lo sean con uno. Prefiero no utilizar metáforas violentas o militares, como lucha o espada.

¿Te esperabas tal repercusión?

No. Pero me alegro de que se haya producido: significa que había muchísimas personas con ganas de discutir sobre temas de todo tipo, alguno de ellos complejo y difícil. Ha sido hermoso ver cómo se creaba ese espacio.

Al leer críticas y reseñas de tus obras me he encontrado en ocasiones con que meten de por medio tu faceta de crítico. Además de que veo cierta ansia en tales críticas de tratar de “superar” tus críticas –opinión personalísima mía, por supuesto, que puede ser perfectamente equivocada–, como si te hablaran de tus textos tratando de hacerlo desde tu estilo. Me resulta curiosa tu facilidad de levantar ampollas... ¿Qué tal es convivir con tu vertiente crítica de obras literarias y a la vez ser creador de obras literarias –separando para la ocasión, crítica, de obra–?



Es complicadísimo. Afecta de varias maneras, las que has apuntado entre ellas. Ser crítico además de autor me coloca en una posición difícil, donde se me castiga como crítico por ser autor y como autor por analizar obras de personas vivas. Según algunos, debería optar entre ambas facetas. Ante miras tan cortas y actitudes procustianas que tienden a laminar todo aquello que desborda su campo de intereses, mi postura es seguir haciendo lo que hasta ahora. Mi trabajo no sólo levanta ampollas, también levanta apoyos, de cuando en cuando. Tengo numerosos amigos y cómplices dentro de la profesión, muchos más que enemigos.



Y ya en materia de la temática de este número de la revista: ¿Qué te viene a la mente cuando piensas en los límites?

Tengo un libro inédito, El libro negro, en el que llevo doce años trabajando. En él hay una frase que dice algo así como “Allí me quedo mirando los límites. Hasta que desaparecen”. Esa es mi opinión sobre los límites: no existen, no están ahí, del mismo modo en que nunca hubo “falo” en el sentido freudiano o nunca hubo éter en el espacio exterior. Límites, falo y éter son conceptos imaginarios que se han ido poniendo como trabas voluntarias a las posibilidades de expansión del deseo. No creo en ese tipo de trabas en el arte, y funciono como si no existieran.

Los límites definen y nos definen. Pero no siempre es fácil, digamos, nombrar. A veces el significante engloba con ambigüedad varios significados, remitiendo varios sentidos con lo nombrado, siendo harto difícil ponerle los límites a lo significado... Te propongo, así, a bote pronto, –y después puedes matarme si quieres...– que me definas: Literatura, Poesía, Realidad, Ser, Identidad.

Definir es acotar el campo, vallar y compartimentar espacios. Ante eso responderé con una cita de George Steiner que me impresionó cuando la leí y que situé en el blog como suerte de poética: “los campos vallados son para el ganado”. Era la primera y hasta el momento única vez que he comulgado por completo con una cita de Steiner... En estos momentos, como investigador y como escritor, estoy más interesado en las ideas de flujo y continuidad que en las definiciones excluyentes. Me preguntas qué pienso sobre Literatura, Poesía, Realidad, Ser e Identidad.



Te respondo que la única Realidad que me interesa es aquella donde la Poesía entendida en sentido amplio, quizá aristotélico (incluyendo por tanto a la Literatura y no al revés) nos permite atisbar un concepto de Ser que niega la Identidad tal y como la conocemos.
No soy vertical, soy transversal.



Rompiendo los límites es como se evoluciona, como se abren nuevos horizontes por donde pasearse. ¿Qué horizontes, morales y políticos, te gustaría caminar? O lo que es lo mismo ¿qué limites morales y políticos romperías o ampliarías?

Muchas cosas que están sucediendo ahora en Europa, América y el Mediterráneo africano y oriental me están haciendo pensar al respecto. Creo que tenemos desde hace mucho tiempo un dilema ético sobre dónde establecer los límites entre individualismo y solidaridad. Dudas acerca del lugar en el que deberíamos ceder cada uno para no tener que ceder todos. Es un problema clásico de Ética que ahora adquiere tres dimensiones clave para nuestras conciencias: política, económica, biopolítica. Creo que los márgenes entre lo individual y lo comunal son bastante flexibles, y en mi optimismo antropológico y utópico creo que hay espacio para estirar las libertades individuales sin mermar las dimensiones de lo social y colectivo.
En cuestiones éticas intento ser cada vez menos maniqueo y más nicomaniqueo.

¿Y algún nuevo horizonte científico y/o tecnológico por el que pasear?

Cantidad; sobre eso va mi próxima novela, así que me obligo a guardar silencio.

Al hilo de los límites, pero con la temática del anterior número de la revista, pues me interesa mucho tu opinión: ¿Qué es para ti lo maldito?

Lo maldito para mí es tu maldita Excodra, o esta entrevista maldecible. Ahora en serio: creo que lo maldito hoy en día es lo que no es simple.



Pienso en un libro como Gran Vidrio, de Bellatin. Un libro que hace 40 años hubiera sido un clásico instantáneo, pero que en nuestros días ha pasado desapercibido por completo no sólo para el gran público, sino también para el presunto público “escogido”. Eso es lo maldito hoy: lo que es tan bueno y complejo que se ha quedado marginal, maldecido, mal leído, maldita o inexistentemente reseñado. La literatura de gran calidad y cierta dificultad, ahí reside lo maldito en nuestros días.



Sobre tu novela Alba Cromm. Lo primero, que la he gozado. Lo segundo, que el final me hubiera gustado diferente ¿sabías ya el final cuando comenzaste a escribirla? Lo tercero, ¿por qué la pederastia como hilo conductor? Lo cuarto y lo último, y pensando en la protagonista y en su dificultad de dejarse amar ¿por qué demonios será tan difícil? ¿Podría remitirse a la pérdida de la identidad, al miedo a entrar en una soledad profunda tras el fracaso amoroso? Indaguemos un poquito en esto…

El final era absolutamente clave en toda la historia, y era tal cual es desde el inicio. Desde mi punto de vista no hay otro final posible, para aquello que yo quiero contar. Por supuesto, el lector es libre de leer Alba Cromm desde cualquier perspectiva, no sólo desde la mía.
Respecto al tema, la pederastia me parece un tema como cualquier otro, lo importante para un escritor es cómo abordar un tema, no el tema en sí. En cuanto a la dificultad de amar y su relación con el temor, pues es lógico. Uno ama, luego pierde. Sólo caben después dos sensaciones: miedo a volver a amar y, en consecuencia, sufrir de nuevo, y amar de nuevo con el temor de perder otra vez. Difícil salir del círculo vicioso.

Y como últimas preguntas: ¿Con qué libro has disfrutado más al criticarlo? Y ¿alguna recomendación de un libro de esos que uno no puede morirse sin leer, de los que dan ganas de gritar a los cuatro vientos: ¡léanlo, léanlo!?

En un sentido similar, aunque con muchas diferencias, al de Bellatin, recomiendo que lean 5 libros de César Aira (suelen ser cortísimos). Cinco cualesquiera. Con el primero dirán pero esto qué es; con el segundo pensarán espera un momento; el tercero les dejará estupefactos, maravillados el cuarto y con el quinto dirán este tipo es un genio.


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Vicente Luis Mora

Vicente Luis Mora

Vicente Luis Mora (Córdoba, España, 1970) es Doctor en Literatura Española Contemporánea con Premio Extraordinario de Doctorado y Licenciado en Derecho, ha trabajado como gestor cultural y ha sido profesor invitado en las Universidades de Brown (Estados Unidos) y Estocolmo (Suecia).  Como investigador ha publicado la monografía La literatura egódica. El sujeto narrativo a través del espejo (Universidad de Valladolid, 2013), la antología La cuarta persona del plural. Antología de poesía española contemporánea (1978-2015) (Vaso Roto, 2016) y El sujeto boscoso. Tipologías subjetivas de la poesía española contemporánea entre el espejo y la notredad (1980-2015), I Premio Internacional de Investigación Literaria«Ángel González» de la Universidad de Oviedo. También los ensayos Singularidades. Ética y poética de la literatura española actual (Bartleby, 2006); Pangea. Internet, blogs y comunicación en un mundo nuevo (Fundación José Manuel Lara, 2006); La luz nueva. Singularidades de la narrativa española actual (Berenice, 2007); Pasadizos (Páginas de Espuma, 2008, I Premio Málaga de Ensayo) y El lectoespectador (Seix Barral, 2012). También ha publicado 80 artículos y capítulos de libro, varios de ellos con menciones a la ciencia en general y la neurociencia en particular, desde la perspectiva de que un «realismo fuerte» en la literatura no puede hacerse más que desde una cosmovisión científica. Como escritor ha publicado las novelas Cabeza de Vaca (2017, XVIII Premio Torrente Ballester), Circular (2003, 2007) y Alba Cromm (Seix Barral, 2010), el libro de relatos Subterráneos (DVD, 2006), la colección de aforismos Nanomoralia (La Isla de Siltolá, 2016), y libros de poemas como Tiempo (Pre-Textos, 2009) y Serie (Pre-Textos, 2015). Ejerce la crítica en su blog Diario de Lecturas (I Premio Revista de Letras al Mejor Blog Nacional de Crítica Literaria). Sus líneas actuales de investigación son literatura hispánica contemporánea, literatura y ciencia, literatura posnacional y Humanidades Digitales.

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