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Tratado teológico-político, de Spinoza

Fuente: Rubén Darío Fernández | Publicado: 30-05-2020
El Tratado teológico-político de Spinoza es una obra totalmente sorprendente por lo que expresa, y en la época en que lo expresa. Ahora lo veréis. Cuando se lea esta obra hay que tener presente que estamos en el siglo XVII, que hay que leerla como hecho histórico en sí, pues hace casi cuatro siglos que fue escrita, cuando aún estaban empezando a consolidarse las repúblicas burguesas en Europa, raíces de nuestras democracias capitalistas actuales, donde el cristianismo era el escenario de la vida y aún estaba por comenzar la Revolución Industrial de la que derivarían los pensamientos más modernos que hoy poseemos respecto a la organización de las sociedades.
Derechos: Portada de "Tratado teológico-político". Alianza Editorial.
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El Tratado teológico-político de Spinoza es una obra totalmente sorprendente por lo que expresa, y en la época en que lo expresa. Ahora lo veréis. Cuando se lea esta obra hay que tener presente que estamos en el siglo XVII, que hay que leerla como hecho histórico en sí, pues hace casi cuatro siglos que fue escrita, cuando aún estaban empezando a consolidarse las repúblicas burguesas en Europa, raíces de nuestras democracias capitalistas actuales, donde el cristianismo era el escenario de la vida y aún estaba por comenzar la Revolución Industrial de la que derivarían los pensamientos más modernos que hoy poseemos respecto a la organización de las sociedades.

Pues Spinoza, en este tratado, pone de relieve tres hechos asombrosos para su época, defendiendo por un lado: la libertad de expresión (de aquélla aún quemaban herejes en hogueras por pensar diferente a lo cristianamente establecido); por otro lado defiende la democracia, pero democracia directa, en que todos aprobemos las leyes y, otro tercer hecho que también asombra: la Biblia fue modificada por multitud de manos a lo largo del tiempo para defender intereses particulares de los poderosos (modificada por la malicia de los hombres, nos dice Spinoza), pero claro, esto hay que trasladarlo a todos los textos que tenemos de la antigüedad grecorromana, que estuvieron siglos en manos de los cristianos durante la Edad Media, que si eran capaces de modificar y falsificar hasta su propia Biblia, qué no harían con los textos que para ellos eran paganos, es decir, los de griegos y romanos. Posiblemente nuestro pasado literario esté totalmente alterado y corrompido, qué pena que Spinoza no se hubiera puesto a estudiarlo también además de sus análisis del Antiguo y Nuevo Testamento, ya que nos hubiera dejado pasmados con sus razonamientos y erudición. Pero escuchémosle a él directamente:



“Porque los libros sagrados no han sido escritos por un solo hombre, ni para un pueblo de una sola época; muchos hombres de diferentes edades y caracteres han puesto en ellos sus manos, hasta el punto de que abrazando todo el período que encierra la Escritura, se contarían más de dos mil años y acaso muchos más”.

“A una letra muerta [los textos antiguos] que ha podido ser corrompida por la malicia de los hombres”.



Tengamos siempre presente que los textos de la antigüedad que poseemos no son ni mucho menos los originales, deshechos por el imparable paso del tiempo y la corrupción que conlleva de la materia, es decir, que poseemos copias, que pudieron ser alteradas al transcribirlas, para defender tales o cuales intereses, para ocultar los pensamientos de antaño y amoldarlos al presente de la era cristiana.

La primera parte del Tratado se centra sobre todo en esto, que aunque trata muchísimos otros aspectos, se centra en demostrar que hay textos falsos en la Escritura, pasados por muy antiguos cuando según él probablemente fueran escritos en el siglo XI. Pero mucho más allá de esto, nos trae sentencias que son increíbles, como: “El solo fin de la Escritura es enseñar la obediencia”. Anticipándose dos siglos a Nietzsche, que llamaba moral servil a la moral cristiana.

Y hay mucho más, pues luego indaga en política, y era tremendamente bravo escribiendo:



“Pero si el gran secreto del régimen monárquico y su principal interés consisten en engañar a los hombres, disfrazando bajo el hermoso nombre de religión al temor de que necesitan para mantenerlos en la servidumbre, de tal modo, que crean luchar por su salvación cuando pugnan por su esclavitud; y que lo más glorioso les parezca ser el dar la sangre y la vida por servir al orgullo de un tirano, ¿cómo es posible concebir nada semejante en un estado libre, ni qué cosa más deplorable que propagar en él tales ideas, puesto que nada más contrario a la libertad general que cohibir con prejuicios o de cualquier otro modo el libre ejercicio de la razón individual?”.

“Solamente en la sabiduría y conocimiento de la verdad reside la felicidad verdadera y la dicha humana”.


“El poder debe estar siempre que sea posible en manos de toda la sociedad, para que cada cual se obedezca a sí mismo y no a uno de sus iguales”.

“Deben estar las leyes de tal modo establecidas, que los hombres estén contenidos en ellas, no tanto por el temor al castigo, como por la esperanza de los bienes que con mayor ardor desean”.

“En una sociedad en que el poder esté en manos de todos, y en que las leyes se hagan con el universal consentimiento, nadie está sujeto a la obediencia […] puesto que obra por su voluntad”.

“¿No hemos demostrado que en el gobierno democrático (el más cercano al estado de naturaleza), todos los ciudadanos se obligan por un pacto a conformar a la voluntad común sus actos, pero no sus juicios y sus sentimientos, es decir, que todos los hombres, no pudiendo profesar sobre las mismas cosas, idénticas opiniones, han establecido que adquirirá, fuerza de ley, aquella medida que tenga la mayoría de los sufragios, conservando, no obstante, el poder de reemplazar esta medida por otra mejor, si se encontrase?”.

“El fin del Estado es, pues, verdaderamente la libertad”.



Por supuesto, sus palabras no cayeron en saco roto, y fue excomulgado en 1656. Leamos el Decreto de su excomunión, que nos acerca mucho más el ambiente en que fue capaz de escribir todo cuanto escribió:



“Los dirigentes de la comunidad ponen en su conocimiento que desde hace mucho tenían noticia de las equivocadas opiniones y errónea conducta de Baruch de Spinoza y por diversos medios y advertencias han tratado de apartarlo del mal camino. Como no obtuvieran ningún resultado y como, por el contrario, las horribles herejías que practicaba y enseñaba, lo mismo que su inaudita conducta fueron en aumento, resolvieron de acuerdo con el rabino, en presencia de testigos fehacientes y del nombrado Spinoza, que éste fuera excomulgado y expulsado del pueblo de Israel, según el siguiente decreto de excomunión: Por la decisión de los ángeles, y el juicio de los santos, excomulgamos, expulsamos, execramos y maldecimos a Baruch de Spinoza, con la  aprobación  del Santo Dios y de toda esta Santa comunidad, ante los Santos Libros de la Ley con sus 613 prescripciones, con la excomunión con que Josué excomulgó a Jericó, con la maldición con que Eliseo maldijo a sus hijos y con todas las execraciones escritas en la Ley. Maldito sea de día y maldito sea de noche; maldito sea cuando se acuesta y maldito sea cuando se levanta; maldito sea cuando sale y maldito sea cuando regresa. Que el Señor no lo perdone. Que la cólera y el enojo del Señor se desaten contra este hombre y arrojen sobre él todas las maldiciones escritas en el Libro de la Ley. El Señor borrará su nombre bajo los cielos y lo expulsará de todas las tribus de Israel abandonándolo al Maligno con todas las maldiciones del cielo escritas en el Libro de la Ley. Pero ustedes, que son fieles al Señor vuestro Dios, vivid en paz. Ordenamos que nadie mantenga con él comunicación oral o escrita, que nadie le preste ningún   favor, que nadie permanezca con él bajo el mismo techo o a menos de cuatro yardas, que nadie lea nada escrito o trascripto por él”.



Impresiona un poco, ¿no? Por suerte, llegó hasta nosotros y pudimos leerle. Si queréis conocer algunos aspectos de cómo era el mundo hace cuatro siglos, leed a Spinoza, además de que ofrece cantidad de pensamientos totalmente actuales y que aún no hemos logrado conseguir más que de manera, diríase, simulada, más que cierta. Es una joyita este tratado, haceros con él, no dejará de sorprenderos.


Enlace al libro: https://www.alianzaeditorial.es/libro/filosofia/tratado-teologico-politico-spinoza-9788420693279/
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Spinoza

Spinoza

Baruch de Spinoza (Amsterdam, 1632 - La Haya, 1677). Filósofo neerlandés. Hijo de judíos españoles emigrados a los Países Bajos, estudió hebreo y la doctrina del Talmud. Cursó estudios de comercio y teología, pero, por la fuerte influencia que ejercieron sobre él los escritos de Descartes y Hobbes, se alejó del judaísmo ortodoxo. Su crítica racionalista de la Biblia provocó que fuese por último excomulgado por los rabinos en 1656; Spinoza se retiró entonces a las afueras de Amsterdam, donde trabajó como pulidor de lentes. Durante este período escribió un Breve tratado acerca de Dios, el hombre y su felicidad, y parece que también la obra De la reforma del entendimiento y un polémico Tratado teológico-político, aunque se publicarían más tarde. En 1673 renunció a una cátedra en Heidelberg para mantener su independencia intelectual. En 1675 terminó su obra más importante, la Ética demostrada según el orden geométrico, iniciada catorce años antes y que no se publicaría hasta su muerte, en 1677. También por esta época emprendió la redacción del Tratado político, que quedó inconcluso.

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