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Una «caja negra» diseñada por científicos españoles nos cuenta qué está pasando en el interior de la Antártida

Fuente: UAM | Publicado: 29-10-2019
Derechos: Estación meteorológica MICROAIRPOLAR en la Antartida (Fotografía: Hilo Moreno)

El pasado mes de enero, un extraño vehículo recorría uno de los lugares menos explorados de la Tierra, la gran meseta del interior de la Antártida. El Trineo del Viento es un vehículo cero-emisiones que se desliza sobre el hielo, navegando con la sola fuerza del viento mediante un sistema de cometas de gran tamaño, en uno de los entornos más hostiles del planeta. A bordo, cuatro exploradores españoles han convertido en realidad el sueño de los científicos del proyecto MICROAIRPOLAR: tomar medidas y muestras donde nadie lo había hecho antes. «En un escenario de cambio climático, es fundamental tener datos in situ sobre el clima de la Antártida», explica Antonio Quesada, investigador principal del proyecto. Por tanto, era imprescindible conseguir instalar a bordo una estación meteorológica que registrara de manera automática durante toda la travesía la temperatura, la humedad y la velocidad del viento.


 


La construcción de la estación, que comenzó en mayo de 2018, fue llevada a cabo por un equipo multidisciplinar coordinado por los doctores Ana Justel y Antonio Quesada de la UAM, del que han formado parte Sergi González, Manuel Bañón, José Vicente Albero y Francisco Vasallo de la AEMET y Pablo Sanz de la UAM. No fue un trabajo fácil.



«El reto tecnológico al que nos enfrentábamos era complejo, ya que teníamos que diseñar una estación meteorológica capaz de trabajar a temperaturas próximas a -50 °C», explica Ana Justel. Finalmente, la temperatura más baja que se registró fue -42,2 °C. Todos los instrumentos y los materiales debían resistir y no quebrarse a bajas temperaturas, sobre todo teniendo en cuenta que el trineo iba a someterlos a fuertes golpes cuando navegara sobre los sastrugi, que son las irregularidades del terreno helado de la Antártida que forma el viento.



«En el diseño, ¡nada podía fallar! Un solo componente inadecuado y nos quedábamos sin los preciados datos», concluye Ana Justel. Todos los cables, conectores, baterías, e incluso el mismo contenedor, funcionaron perfectamente en estas condiciones tan extremas. «Lo logramos, y el conjunto resulto ser un sistema muy robusto que funcionó de manera muy satisfactoria», apunta Antonio Quesada. Eso permitió recoger unos datos muy valiosos de forma sostenible para el medio ambiente en un entorno en el que lo habitual es emplear grandes convoyes de tractores excesivamente costosos y contaminantes.


 


El proyecto con la denominación M-AWS (Mobile Automatic Weather Station), ha atraído la atención de la Sociedad Americana de Meteorología (AMS), que en su revista más prestigiosa, el Bulletin of the American Meteorological Society, incluye un artículo científico sobre cómo fue el proceso para crear esta estación meteorológica.


 



Los datos obtenidos están siendo analizados por los investigadores. Antes fueron usados durante la expedición para apoyar al personal de AEMET que diariamente hacían la predicción meteorológica para la expedición. «El creciente interés en las regiones polares, debido a los desafíos impuestos por el cambio climático, requiere introducir mejoras en los modelos y las predicciones meteorológicas en la Antártida», puntualiza Sergi González de AEMET y primer firmante del artículo. De hecho, el proyecto ha sido reconocido por el Programa de Predicción Polar de la Organización Meteorológica Mundial como una de las iniciativas que oficialmente va a contribuir a aportar datos dentro del Año Internacional de la Predicción Polar. Los datos son públicos y se pueden descargar de la base de datos climáticos globales PANGAEA.



 


El trabajo en equipo de meteorólogos, matemáticos, biólogos, ingenieros e informáticos ha sido clave para el éxito de este proyecto. Sin la suma de las aportaciones que cada uno ha hecho partiendo de sus conocimientos técnicos y complementándolos con creatividad e imaginación, no se habría podido construir esta nueva estación, lista para registrar datos meteorológicos en uno de los lugares menos accesibles y más inexplorados de la Tierra.


Referencia: Gonzalez, S., M. Bañon, J.V. Albero, R. Larramendi, H. Moreno, F. Vasallo, P. Sanz, A. Quesada, and A. Justel, 2019: Weather observations of remote polar areas using an AWS on board a unique zero-emissions polar vehicle. Bull. Amer. Meteor. Soc. https://doi.org/10.1175/BAMS-D-19-0110.1
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