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Entrevista a David González

Fuente: Rubén Darío Fernández. Septiembre, 2017. | Publicado: 09-05-2020
Derechos: David González.

David, ¿qué significa para ti la violencia?

A nivel personal, la violencia no significa nada para mí. Es algo como comer, follar o respirar. Está ahí y he aprendido a convivir con ella. Pienso que la violencia fue en su momento algo indispensable para la evolución del hombre, pero que en el momento presente la violencia sólo es algo que retrasa el avance de la humanidad. No quiero ni pensar en dónde estaría ahora la especie humana de haber invertido sus recursos en la ciencia y en la cultura y no en armas y demás… La violencia es un atraso. Por otro lado, si nos fijamos, la violencia ya está presente en el hombre desde el mismo día de su nacimiento.



El hombre nace con violencia y muere con violencia (aunque sea de viejo y en la cama). El Universo también es fruto, hasta donde se sabe, de la violencia: el Big Bang es una explosión, y si hemos de hacer caso a los científicos, con el tiempo, ese mismo universo se contraerá, con lo que su fin llegará en medio de choques planetarios y más explosiones.



Sin embargo, sí que existen distintos tipos de violencia que ya tendrían que estar erradicados por nuestro propio bien como especie: la violencia religiosa, por ejemplo, de la que hemos tenido, por desgracia, un ejemplo bien reciente en Barcelona; la violencia de género, por poner otro ejemplo, y un largo etcétera.

La violencia está tal vez demasiado presente en nuestras vidas, aunque sea de manera latente, ¿cuál ha sido la época de tu vida en la que la has vivido más de cerca y más te ha marcado? Conociendo un poco tu biografía, tiene que haber momentos complicados, coméntanos un poco sobre ello, hasta donde te sientas cómodo…


La época más violenta de mi vida fue, sin duda alguna, durante mi adolescencia y hasta los 22 o 23 años. Fue mi época más salvaje, más marginal, tanto como delincuente juvenil como presidiario (internos, nos llamaban). Y hubo momentos realmente duros, realmente violentos, como cuando un policía secreta me disparó tres veces a menos de tres metros de distancia, mientras yo huía y, por suerte para mí, falló. Sobre esto escribí un poema: Tango azul...



Luego, en la cárcel, en los tres años que permanecí en ella, hubo momentos realmente violentos. Recuerdo una Nochevieja en que se fue la luz mientras estábamos cenando y el funcionario salió del comedor corriendo y corrió por la galería hacia la cancela mientras, en mi galería, los presos le prendieron fuego a la mesa de ping pong después de arrojar los platos con la cena especial de Nochevieja contra el suelo…



Recuerdo que yo me senté al lado de la cancela de mi galería a contemplar el espectáculo de toda clase de objetos saliendo por entre los barrotes de las cancelas de las cuatro galerías en dirección al centro donde estaban los funcionarios… Recuerdo a un chaval subiendo por la cancela para escapar de otros presos que le perseguían, y todo esto en plena oscuridad, una oscuridad llena de aullidos y gritos e insultos que te ponían la carne de gallina. Terrorífico… El peor momento fue, sin embargo, al poco de ingresar en la cárcel, cuando un preso condenado ya a bastantes años de cárcel se empeñó en violarme y para llevarlo a cabo urdió un plan que, por suerte, se le desbarató en el último momento. Me recuerdo en mi celda afilando contra la pared el mango de una cuchara para hacerme un pincho y esperarle cuando viniera a violarme… Sobre esto escribí un poema en El demonio te coma las orejas (cuya tercera edición va revisada y con más textos, alguno inédito), mi libro sobre esos años de cárcel… En esta nueva edición cuento estos y otros episodios violentos, impensables para nadie que no haya estado en la cárcel, pero ciertos, reales…

En literatura es mucho más frecuente encontrar reflejada la violencia en narrativa que en poesía, aunque hay muchas excepciones, claro, pero es más infrecuente, en general, es curioso, ¿qué poetas piensas que han mostrado mejor, que han reflexionado más ampliamente, la propia violencia de la vida?

Teniendo en cuenta que la violencia está presente en nuestras vidas bajo muy distintas caras y teniendo en cuenta también que existen muchísimos poetas a los que no he tenido la oportunidad de leer y por tanto de conocer la temática de su obra, yo citaría a Marta Tikkanen y La historia de amor del siglo (violencia de género), Mada Alderete y  La casa de la llave (violencia de género), Isla Correyero y Diario de una enfermera (la violencia de la enfermedad) o Crímenes... Izet Sarajlic y Sarajevo (guerra)… Carolyn Forché y El país entre nosotros (guerras civiles, dictaduras)… Sharon Olds y Satán dice (violencia en el entorno familiar)... William Wantling y The Awakening (guerra de Vietnam, violencia carcelaria)... Charles Bukowski y cualquiera de sus libros (la violencia del trabajo o de la falta de él, la violencia de la pobreza, la violencia del alcohol, etcétera)…

En tu poesía se refleja la violencia, ya sea latiendo por debajo, la fiereza de la vida, o momentos que en sí conllevan violencia, ¿qué supone para ti reflejar lo violento desde tu poesía?

Ser sincero con el lector. Decirle o recordarle que en la naturaleza humana conviven el bien y el mal y que aquí, en la sociedad actual, nadie está en condiciones de arrojar la primera piedra. Hacer que dicho lector se sincere consigo mismo como yo me sinceré conmigo mismo al escribir esos poemas en los que reflejo distintas facetas de la violencia que me ha tocado sufrir en mis propias carnes; pero también esa misma violencia que yo ejercí sobre las carnes de otras personas.



Tratar de que el lector, caso de que haya perpetrado algún tipo de violencia sobre otros de sus semejantes, se vea a sí mismo en mi poema como en un espejo que le devuelve su rostro oscuro y, en consecuencia, erradique esa conducta violenta de su personalidad. Sé que esto es pedir un imposible, o casi, pero un poeta, por muy comprometido socialmente que sea o por muy duros que sean sus temas, no deja de ser un soñador, alguien que todavía confía en que la poesía sí puede sino cambiar el mundo sí a algunas personas que, a su vez, quién sabe, tal vez podrían cambiar ese mundo con sus actos.



Por otro lado, la mayor parte de la poesía que se escribe siempre parece tratar en torno al amor o al desamor o a la naturaleza y, a mi parecer, la poesía debería abarcar cuantos más temas mejor, y si la violencia, como el amor, forma parte de la naturaleza humana conviene recordárselo a tus lectores, caso que los tengas…

Desde los medios de comunicación de masas, telediarios, prensa escrita, digamos que tienen una manera peculiar de mostrar la violencia, las guerras, los sucesos violentos en vidas cotidianas, tendiendo al espectáculo, a veces,  ¿cómo sientes que lo comunican, se muestra demasiado, o demasiado poco de lo que sucede en realidad…?

Los medios de comunicación muestran la violencia según les dicta la clase dominante. No hay que olvidar que los medios de comunicación los dirigen las clases dominantes. Recuerdo que mi abuela Mercedes siempre me decía “Si lo dice el periódico es que es verdad”. Con el tiempo aprendí que es justo lo contrario: si lo dice el periódico o cualquier otro medio de comunicación es que es mentira o una verdad distorsionada o exagerada o una verdad a medias. Esto lo estamos viendo ahora a propósito de lo que sucede en Venezuela… Es decir, los medios de comunicación no están al servicio informativo del pueblo, sino de las clases dirigentes… A mí, por ejemplo, me asombra que haya medios de comunicación que censuren el sexo o imágenes de desnudos y sin embargo promuevan la violencia a través de películas, series de TV, videojuegos, etcétera… Así que, personalmente, no hago mucho caso de dichos medios de comunicación y menos aún de los tertulianos de las distintos programas de TV que, salvo excepciones, son simplemente voceros del poder y de quienes lo ostentan…

Estamos viviendo situaciones, ahora mismo, en diferentes geografías del globo, donde la violencia es extrema, atentados, conflictos bélicos, y más, ¿crees que estamos viviendo el preludio de una época donde las guerras toquen más de cerca a Occidente? Hay cierta sensación general de que la violencia va extendiéndose a zonas donde hace décadas los conflictos cesaron, ¿cómo percibes el futuro próximo, por ejemplo, de nuestro país, y de Europa en general?

Aunque Arthur Rimbaud decía que “El poeta es un vidente” yo, por suerte o por desgracia, no lo soy. Y en este tema menos aún, dado que soy de la opinión, estoy convencido de ello, que las guerras tocan unos u otros continentes o unos u otros países según los intereses económicos o políticos que tenga la clase dominante en ese momento.



Pero creo, sólo lo creo, que el futuro próximo en nuestro país estará libre de guerras, aunque no de conflictos relacionados con causas sociales o atentados terroristas contra ciudadanos comunes (nunca contra políticos o personas de la clase dominante) con mayor o menor número de víctimas y relacionados con fascismos o religiones, como el reciente en Barcelona . Pero no creo que en el futuro próximo la sangre llegue al río al nivel de una guerra mundial…



De Europa en general no me atrevo a pronosticar nada, pero tampoco creo que se vea abocada a conflictos tipo la Primera o Segunda Guerra Mundial… Lo que está claro es que Occidente, de seguir la humanidad por este camino de injusticias sociales y demás, tampoco se va a librar de este tipo de violencia… Pero, insisto, el lugar y el momento de las guerras u atentados  lo decide la clase dominante según sus intereses particulares en ese momento,  no nosotros, el pueblo…

Y a nivel histórico, ¿cuál es para ti el momento y el lugar histórico donde la humanidad fue más violenta? ¿Cómo crees que tenemos que aprender del pasado para intentar llegar a un futuro de sosiego, de mayor calma social y política?

El momento, creo, ha sido el siglo XX. Y yo diría que los lugares serían Europa en la Primera Guerra Mundial (trincheras, alambradas, armas químicas) y la Segunda Guerra Mundial, en especial Hitler y los seis millones de judíos masacrados en los campos de concentración. Pero también la explosión de las bombas atómicas arrojadas por los norteamericanos sobre Hiroshima y Nagasaki. Sin olvidarnos de Stalin y sus más de cuarenta millones de personas asesinadas directamente por el hambre o en los gulags de Siberia, sobre los que escribió magistralmente Varlam Shálamov en su libro Relatos de Kolymá...



Del pasado no se aprende. Si se aprendiera del pasado, la humanidad estaría libre ya de cualquier tipo de conflicto bélico y de cualquier tipo de violencia y más de la violencia basada en puras ficciones, como la violencia religiosa por ejemplo, o la violencia racista, por poner otro. Pero el pasado, para bien o para mal, siempre se repite.



Yo suprimiría de las páginas de los libros de historia cualquier referencia a tipos como Alejandro Magno, Napoleón, Stalin, Hitler, Franco y similares, suprimiría también cualquier referencia a reyes o a presidentes de gobiernos que hayan llevado a su pueblo a una guerra. Eso haría. Quizá si en dichos libros de Historia se promoviera el estudio de gente como los Curie, Vicente Ferrer, Ghandi y similares la violencia y sus consecuencias (siempre para los mismos, y quiero insistir en esto) se iría desterrando de esto que llamamos Humanidad y que más bien debería llamarse Inhumanidad.

Para terminar, David, más relajadamente, algo poéticamente, ¿cómo de violento puede ser el silencio, el silenciar…?

Para un artista y su obra el silencio es la peor clase de violencia que se puede ejercer. A mí, por hablarte de alguien que conozco bastante bien, el silencio de los medios de comunicación hacia mi poesía me tiene al borde de la indigencia, y no estoy bromeando. De ahí que no entiendo por qué no se aplica el mismo código de silencio hacia esa gentuza que ha llevado a la Humanidad a guerras en las que se masacraron a millones de seres humanos. No entiendo a qué se debe que tengamos que estudiar las vidas de esos asesinos durante nuestros años como estudiantes, años de formación, en la asignatura de Historia. ¿Qué historia? ¿La de Napoleón? ¿La de Alejandro Magno? ¿La de Hitler, Stalin, Franco? De este tipo de criminales y otros semejantes no debería acordarse ni Dios y menos aún escribir sobre ellos o sobre sus “grandes” hazañas… Por lo que el silencio, en realidad, sólo se le aplica a artistas comprometidos socialmente o a personas que han sacrificado su vida por mejorar las condiciones de vida de los más desfavorecidos o de la Humanidad en general… Gente como estos últimos no le interesan al Sistema (el que sea) porque tienen la facultad de que sus obras hacen pensar a la gente, y lo que menos quiere cualquier Sistema es que sus ciudadanos piensen por sí mismos, por su cuenta y riesgo... Personalmente, este silencio en torno a mi poesía y a mi literatura en general me indica, o eso me gusta pensar, que estoy siguiendo, hasta la fecha, el camino correcto...


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