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Filosofía de la miseria, de Proudhon

Fuente: Rubén Darío Fernández | Publicado: 20-06-2020
Derechos: Portada de "Filosofía de la miseria".

Proudhon, bello Proudhon, qué libro has escrito. Proudhon ha creado, en su “Sistema de las contradicciones económicas (Filosofía de la miseria)” una auténtica obra de arte, en la que filosofía, política, moral y economía se encuentran y se realizan en conjunto.


Esta obra, que tiene ya casi dos siglos de antigüedad, nos resume al detalle el funcionamiento económico de nuestro presente: es una radiografía del capitalismo, pero mucho más allá, es un mapa de sus contradicciones. De ahí el título. Y de ahí también: Filosofía de la miseria, pues este sistema actual es una gran máquina productora de miseria, y no hay manera de arreglarlo, pues es inherente al sistema la creación de la miseria, de capas sociales determinadas por su economía, de grandes empresarios que viven bien y asalariados que viven más o menos. Empresarios enriquecidos, la minoría. Asalariados, la inmensa mayoría, y dentro de ellos, los que rozan o están en la miseria incluso trabajando. Nuestro sistema no tiene vuelta de hoja: nos destruye y sólo y tan sólo puede destruirnos, a la mayoría, creando pobreza. Sólo hay que echar una ojeada al Tercer Mundo y a los países en vías de desarrollo, de donde nos vienen la gran cantidad de las materias primas y de los primeros procesados, cuando no se establecen allí directamente las multinacionales haciendo uso de mano de obra baratísima.



Allí, miseria. Aquí, algunos ricos, otros muy ricos, y la mayoría, en una suerte de pobreza camuflada de bienestar, permaneciendo en una especie de extraño conformismo con lo que hay, pues así nos han educado, haciéndonos pensar que esto es la cima de nuestro progreso, y que se puede ir mejorando poquito a poquito votando a uno u otro partido político, cuando en realidad, la única mejora posible sería cambiando el sistema.



¿Y qué sistema, cómo cambiarlo, qué hacer para evitar la miseria, la pobreza, las clases, los empresarios que se quedan con los beneficios y con los esfuerzos de los trabajadores, y asalariados que sólo pueden conformarse con lo que les den, que se lo pintarán de mil maneras diferentes, para que piensen que es lo justo, cuando lo justo sería que nadie se llevara los beneficios que produce el esfuerzo de otros? Pues la propuesta de Proudhon es hermosísima, brillante y sencilla, una frase la resume: hacer que los productos cuesten el tiempo que haya costado obtenerlos. Tan sencillo como esto: “Que por la sinceridad del cambio, todos los productos se elevan a la misma dignidad, y cada productor tendrá en su casa una fábrica de monedas”. Literalmente.


Pero hay que leer el libro para entenderla en toda su extensión y poder ver lo que implicaría, porque Proudhon lo explica todo al detalle, tal vez a veces se estire demasiado, pero bueno, fue su estilo, y antes de dar una conclusión, nos muestra todo el camino que hizo.



Y el camino, fue inmenso. Divide el funcionamiento de la economía política en una serie de etapas, presentadas por su prioridad dentro de un sistema lógico, es decir, presentando una serie de conceptos que se van encadenando unos a otros y mediante los cuales se realiza el sistema económico actual. Estas etapas, o épocas, como las denomina, son, a saber: la división del trabajo, las máquinas (la tecnología), la concurrencia (la competencia), el monopolio, las contribuciones (los impuestos), la balanza de comercio, el crédito, la propiedad, la comunidad y la población.



Cada una de estas etapas es un libro en sí. Todo cuanto va razonando, aplicando la dialéctica y resolviendo sus míticas antinomias llegando a la síntesis, para cada una de ellas es maravilloso y revelador, pues saca a la luz del día lo contradictorio que hay en cada proceso económico cuando se le pretende regular. Es decir, el capitalismo es el sistema del egoísmo más brutal, que, representa, en cierto modo, nuestros instintos más primarios como individuos aislados. Pero el capitalismo se olvida de que vivimos en sociedad, en la cual, si unos se imponen, otros serán oprimidos. ¿Queréis vosotros ser de los oprimidos, de los que viven más o menos o viven directamente mal cuando otros se lucran con vuestros esfuerzos? Imagino que no, pues en el siglo XIX tampoco querían y era cuando comenzaba a desarrollarse el capitalismo tal y como hoy funciona, y puesto que vivimos en sociedad, salían reformas y parches que trataban teóricamente de remediar los males que engendra este sistema.


Entonces, Proudhon se remanga, toma aire, muchísimo aire, y muestra que no hay parches posibles, todo lo que se intente hacer en este sistema para mitigar su crueldad, provoca principalmente dos efectos: o va contra nuestra propia naturaleza y nos reprime o, recrudece la miseria de unos para elevar aún más la riqueza de otros. No hay escapatoria, toda reforma refuerza el sistema o nos estrangula, cuando no las dos cosas a la vez.



Pero cómo, se dirá alguno, si yo no vivo estrangulado. Claro, pues porque este sistema fue poniendo parches y parches y alejando el problema para evitar las revueltas en Occidente, y la miseria que tenían en casa, pues en el siglo XIX en Occidente la miseria desbordaba, fueron alejando el problema y se fueron a explotar lejos, más lejos: África, la Amazonia, partes de Asia y de América del Sur.



Proudhon prácticamente no se equivocó en nada. Occidente, el gran consumidor, necesita la miseria del Tercer Mundo para mantener su estabilidad político-económica. Que no lo veamos a diario, no quiere decir que no exista, y leyendo esta Filosofía de la miseria, se da uno cuenta de que nuestro sistema es miserable, miserable en sí mismo. Antes veían pronto su fin, pues había muchísima pobreza y jornadas de trabajo de catorce horas o más y parecía algo insostenible, pero han sabido alargarlo en el tiempo, alejando la miseria de la mayoría de Occidente pero llevándola a otro lugar, y aún así, manteniendo igualmente a gran parte de la población en un estado de vivir sin vivir realmente, trabajando para otros, en vez de para uno mismo: y explotando al Tercer y al Segundo Mundo, clave, a día de hoy, de todo el sistema capitalista, más lo diminuto de nuestros salarios, que dan lástima en general, en comparación y ni en comparación con los inmensos capitales que mueven las grandes empresas. Allí vive la miseria que nace de este sistema, y aquí: una pobreza disfrazada por el progreso tecnológico.


Es un libro encantador y descarnado. Una de las raíces del anarquismo. Mirad qué pedazo de frase: “La propiedad es la religión de la fuerza”. No os explico más, leyéndolo resolveréis su misterio y el de nuestro presente.


PD: Antes que Marx, Proudhon aplicó la dialéctica al estudio de la economía; antes que Marx, Proudhon predijo la acumulación del capital en unas pocas manos como consecuencia inevitable de la competencia y el monopolio; antes que Marx, Proudhon predijo la generación de pobreza de manera necesaria e inevitable en el capitalismo: no hay capitalismo sin pobreza; antes que Marx, Proudhon vio en el trabajo el valor real de las mercancías; antes que Marx, Proudhon planteó al capitalismo como un sistema de contradicciones; antes que Marx, Proudhon predijo que la pirámide socio-económica se invertiría y el trabajo dejaría de estar al servicio del capital para ser el capital el que estaría al servicio del trabajo; antes que Marx, Proudhon vio que el capitalismo era un tránsito hacia otro sistema mayor y más humano, menos cruel, más justo, como consecuencia del funcionamiento propio del capitalismo. Antes que Marx, Proudhon: “Sistema de las contradicciones económicas (Filosofía de la miseria)”.


Enlace al libro: https://www.amazon.es/Sistema-Contradicciones-Econ%C3%B3micas-Filosof%C3%ADa-Miseria/dp/1294371630
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